Jornada sin sorpresas en el US Open
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Tras los días de parate por lluvia, el US Open retomó su actividad sin sorpresa en los resultados.
En el inicio del día, Nadal regresó a las canchas con una contundente exhibición.
"Es fantástico ver al público aquí tras estos tres días tan malos", manifestó el español bajo un inesperado cielo azul en Nueva York después de derrotar 7-6 (1), 6-1 y 6-2 al luxemburgués Gilles Muller.
"Gilles no es un rival sencillo, pero creo que hoy jugué bien", indicó con cierta modestia Nadal, que cumplió en realidad una gran actuación en el estadio Arthur Ashe, mientras Murray despachaba al estadounidense Donald Young por 6-2, 6-3 y 6-3.
Tras suspender el partido el miércoles con desventaja de 3-0, Nadal ganó 19 de los 25 juegos disputados y cometió apenas 11 errores no forzados en las dos horas y ocho minutos de juego.
Roddick, campeón del torneo en 2003, batió a David Ferrer, quinto del ranking mundial, por 6-3, 6-4, 3-6 y 6-3 en un encuentro que se había suspendido por lluvia el miércoles tras apenas 16 minutos de juego.
Así, Roddick será mañana rival del español Rafael Nadal, defensor del título, por un lugar en semifinales.
La victoria del estadounidense llegó en un accidentado encuentro, en el que tras una hora y media de marchas y contramarchas, la organización del torneo se confirmó impotente para solucionar los defectos en la pintura de la superficie del estadio Louis Armstrong, en el que debía jugarse originalmente el partido.
El choque debió ser trasladado a la cancha 13, con capacidad para 580 espectadores, en vez de los 10.000 del Armstrong.
"¡Ahora sí que me estoy enojando, ahora sí!", exclamó Roddick poco después de las, tras ingresar por segunda vez al estadio y comprobar que la superficie seguía siendo peligrosa para jugar.
"¡Brian! ¿Qué es esto, qué esto?", casi gritó Roddick a un atribulado Brian Earley, árbitro general del torneo, que apenas atinaba a encontrar respuestas.
En torno a una de las líneas de base del Louis Armstrong se detectaron zonas irregulares y esponjosas, en las que afloraba la humedad tras dos días de lluvia. La superficie era potencialmente peligrosa para jugar sobre ella.
Ferrer aseveró no poder creer lo que sucedió, y criticó la actuación de Earley. "Cuando pisabas, salía agua. Resbalabas en esa zona. Y el réferi... Vaya tipo. Cuando entramos por segunda vez nos preguntaba '¿cómo lo véis?'. Te juro que no lo puedo entender".
Posteriormente Nadal aprovechó su rueda de prensa para lanzar un fuerte ataque a los torneos de Grand Slam y a ciertos aspectos del circuito masculino en general.
"Yo estoy dispuesto a cualquier cosa siempre que estemos todos a una. Con la unión de los jugadores ahí sí que hay fuerza", declaró Nadal, que criticó la extensión de la temporada y el trato a los jugadores en los Grand Slam.
Poco después el torneo reaccionó desplazando al lunes la final masculina del domingo y al domingo la femenina que debía jugarse el sábado. "Es un esfuerzo para ser justos con los jugadores y espectadores", explicó la organización.
Entre las mujeres avanzaron a semifinales la estadounidense Serena Williams, que se medirá ante la danesa Caroline Wozniacki, y la sorprendente alemana Angelique Kerber, que será rival de la australiana Samantha Stosur.


