10 de marzo 2005 - 00:00

Kasparov se retiró del ajedrez de competición

El ruso Gari Kasparov, número uno del mundo, anunció hoy en rueda de prensa que abandonaba definitivamente el ajedrez de competición y que el torneo de Linares sería el último de su larga carrera.

Kasparov con sonrisa triste y un rostro entre alegre y preocupado dijo que la enorme presión que tenía en estos últimos años le hicieron tomar esta decisión.

"Jugaré al ajedrez, porque me gusta mucho, pero no en plan profesional. Podré participar en simultáneas o en partidas rápidas pero nada más", dijo compungido.

El ruso, que cumplirá 42 años el próximo 13 de abril, añadió que los problemas (en el ajedrez) de los últimos años se han ido agravando y se quejó de que en Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), nadie le había apoyado.

Kasparov, que lleva veinte años como uno del mundo, confesó que no es nada serio la forma en que le ha tratado la FIDE y que estaba muy decepcionado por el proceso para la reunificación del título.

"No quiero ser pretencioso, ni dar lecciones a nadie. Quiero vivir mi vida" dijo, con mucha emoción en la voz.

"Es difícil tomar una determinación así porque he llegado a lo más alto por mi pasión y mi amor por el ajedrez" opinó.

El número uno del mundo, cada vez más emocionado aseguró que continuará escribiendo para completar los seis tomos de "Mis geniales predecesores" y un nuevo libro que se llamará "Cómo la vida imita al ajedrez" para demostrar al mundo como se deben tomar decisiones en momentos determinados.

También se va a dedicar más tiempo a la política en Rusia y tiene ideas que le gustaría llevar a cabo. " Todas las personas decentes deberían unirse contra el dictador" refiriéndose a Vladimir Putin.

Sobre el Torneo de Linares afirmó que le debía mucho a esta ciudad y quería despedirse aquí. "Es el mejor torneo del mundo, es un torneo maravilloso. Llevo viniendo quince años y cuando paseaba estas noches con mi entrenador me venía la nostalgia. En los
primeros años tenía el pelo muy negro" dijo riéndose. "Linares es parte de mi vida y nada se compara a este Torneo".

El llamado "ogro de Bakú", que hoy parecía un osito triste, advirtió que el ajedrez atraviesa una crisis muy seria y hay que tomar decisiones serias y que quizás su abandono ayude a otros jugadores a pensar en serio sobre este problema. "Creo en que la única forma en que puedo ayudar es abandonando".

Confesó que había sido el número uno pero que había fallado en su intentó de recomponer el mundo del ajedrez.

Sobre sus posibles sucesores, sólo habló del ucraniano Sergei Kariakin pero que también había muchos jóvenes que venían pisando fuerte.

Kasparov, muy emocionado, abandonó la sala acompañado de su madre Clra que iba llorando con desconsuelo.

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