La posibilidad de tener a un inglés en la final después de 63 años se llevó toda la atención del torneo. Desde que perdió Pete Sampras, candidato natural de todos, incluido Tim Henman, comenzó a vislumbrarse la posibilidad, cierta, de que éste era el Wimbledon, éste era el año.
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Fred Perry, hace 65 años, les dio la última alegría a los ingleses. «Bunny» Austin dos años después, en 1938, perdió la final con Donald Budge. Lo que nunca imaginaron los inventores de este deporte es que iba a pasar tanto tiempo. Este nuevo siglo, Tim Henman en muy buena forma, Sampras y Agassi eliminados. Todo estaba dado para que Henman se inmortalizara en La Catedral.
Cuando el viernes suspendieron con ventaja para el local, sintomáticamente se comenzó a poner a Henman en la final. El sábado la cosa se emparejó y se borraron algunas sonrisas. El domingo, «El bombardero de splits» apareció en toda su dimensión.
El estadio enmudeció. El silencio se escuchaba inmediatamente y tal cual indican las reglas de educación, reconocieron hidalgamente la victoria de Goran Ivanisevic. No podía ser de otra manera. Henman se asoció, algo que descontábamos de un señorito inglés egresado de Oxford. «En el corazón siento que alguna vez ganaré Wimbledon», dijo luego de la derrota. Salvo, claro está, que La Catedral esté embrujada.
Uno se pregunta cómo soportó tanta presión. Son 65 años de frustraciones sobre sus hombros. Lo reflejaron los diarios, los canales de televisión, las radios y la gente en general.
Todo Inglaterra estaba pendiente de Tim Henman. «Intenté estar ajeno a todo. No leí diarios ni miré televisión.» Eso también genera nervios. Lo sabía, por eso lo evitó. Los ingleses y Henman deberán aguardar un día más. Como Tim, yo también creo que ganará.
Venus repitió y retuvo el título. En césped parece imbatible. Su saque hace «patito». Es muy fuerte. Demasiado para Justin Henin. Las diferencias físicas, de potencia, fueron enormes. Sólo el talento de Henin hizo que por lo menos le quitara un set. Bienvenida Henin. Aire fresco, tenis natural, revés con una mano, inteligente. Ayer pagó derecho de piso, por ahora hay diferencias de potencia. Con inteligencia, cambiando ritmos podrá emparejar. Hoy es David contra Goliath. Hasta Capriati podría haber hecho más. Habrá que esperarla, mientras tanto la disfrutamos.
Ah, me olvidaba, hoy Wimbledon estrena campeón. Juegan Rafter e Ivanisevic. Ambos en el final de sus carreras. Linda historia.
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