14 de mayo 2001 - 00:00

La experiencia de River hizo fácil lo complicado

Martín Cardetti festeja el primer gol
Martín Cardetti festeja el primer gol
A estas horas a River sólo le debe importar el triunfo. Nadie reparará si el equipo mostró algunas deficiencias, si no tuvo la prestancia de otras veces, aunque tres goles de diferencia no sean poca cosa. Tal vez lo que habrá que resaltar -en este caso-sean las diferencias. Sustanciales a la hora de hacer un balance y responder a algunos interrogantes que presentó él en su esquema. Luego habrá que decir -también-con qué elementos colaboró Racing para llegar a este resultado.

No habrá que indagar muy profundo para darse cuenta de que Gallego le tenía temor a este clásico. Un poco porque River no venía caminando con la seguridad de antes ni mostraba (Clausura y Libertadores) contundencia a la hora de definir. Sabía que suspendido Saviola era imprescindible «reparar» al lesionado Ortega (el hombre de enganche) y a Astrada (el encargado de la contención). Sin lucir demasiado, dentro de lo que cada uno hizo, se convirtieron por momentos en jugadores clave. Por lo menos esa misma estructura no la tenía Racing.

Merlo -a su vez-no estuvo demasiado equivocado en su esquema inicial: agrupar mucha gente en la zona media para que River no tuviera salida limpia, que el juego transite por la lucha, la pelota dividida y de ahí prosperar en ofensiva, sabiendo que en esa zona River suele tener la parte más floja. No lo consiguió porque cuando Racing tuvo la pelota lateralizó demasiado el juego, siempre buscó un pase más, la pelota no circuló con precisión y la llegada se hizo -entonces-por el único camino de la individualidad.

Si hubo dos elementos gravitantes que quedaron expuestos a dos factores determinantes: el acierto para llegar al gol (en los dos primeros con una cuota que oscila entre el error y la fortuna), pero fundamentalmente cuando a través de un resultado favorable cambió esquemas para hacer del mediocampo un terreno de transición y explotar -con tiempo y espacio-la velocidad natural de alguno de sus jugadores. River era un jet y Racing apenas un bimotor a hé-lice.

River fue fabricando el triunfo (y habrá que pensar que tenía la presión del conocimiento de la goleada de San Lorenzo en La Plata) con pausa, no arriesgando más de lo necesario, como sabiendo que un gol del adversario podía hacer aflorar algunos fantasmas que todavía no están muertos para siempre. A pesar de las dificultades que por momentos parecía tener una defensa no demasiado estructurada, habrá que señalar un detalle que marca otra diferencia: Constanzo fue casi un espectador y Sessa debió sacar dos pelotas difíciles y jugarse en un mano a mano sin contar las tres pelotas que debió ir a buscar a la red.

En verdad, esas diferencias son las que a la hora de entender ciertas realidades, explican las razones por las cuales River sigue primero con San Lorenzo y Racing continúa en la zona comprometida. Por lo menos ayer quedó fielmente demostrado.

River Plate:
Costanzo; H. Díaz, C. Ayala, Yepes y Sara-bia; Coudet, Astrada, Zapata y Ortega; Cuevas y Cardetti. DT: Gallego.

Racing:
Sessa; Bressán, Contreras, Ubeda y Zanetti; Chatruc, Bastía, Arce y Loscri; D. Milito y Canobbio. DT: Merlo.

Goles:
PT 31m Cardetti (RP); ST 4m Coudet (RP) y Ortega (RP).

Cambios: ST 12m Estévez por Bastia (RC), 19m Principiano por D. Milito (RC); 26m Cavenaghi por Cardetti (RP); 29m Escudero por Ortega (RP) y 34m G. Pereyra por Coudet (RP) y Lux por Arce (RC).

Estadio: River Plate.

Arbitro: Martín.

Recaudación: $ 187.378.

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