Por el otro lado, Argentinos Juniors intentó-todo el partido buscar la cabeza de Peñalba, que tuvo una lucha con Cáceres y Paletta.
Empezó mejor Boca con Noir desbordando por derecha a Escudero y con Vargas como eje, pero con un Riquelme muy desdibujado que no encontraba su ubicación en el campo.
Argentinos emparejó a partir del despliegue de Ortigoza y Mercier, aunque también faltó la puntada final por la imprecisión de Rodrigo Díaz.
Hauche, con su velocidad, complicaba a espaldas de Morel Rodríguez, pero Peñalba no se adaptaba a su función de centro delantero y tenía tendencia a retroceder buscando más contacto con la pelota.
Dentro de este panorama donde los luchadores superaban a los habilidosos, el partido se hizo muy peleado en la mitad de la cancha y con dominio alternado, por lo que los dos tuvieron posibilidades de ganarlo.
Argentinos ganó con el ingreso de Andrés Fabricio Romero por Rodrigo Díaz, porque Peñalba pasó a jugar de enganche y el juvenil delantero complicó por izquierda con su habilidad.
Romero tuvo dos situaciones claras de gol, pero una se la tapó Caranta y la otra la definió mal.
Ischia decidió el ingreso de Mouche por Dátolo para jugar con tres delanteros y con eso Boca ganó en agresividad ofensiva.
Luego fue Lucas Viatri el que desperdició dos posibilidades de gol haciendo lucir a Torrico.
Con el correr de los minutos, los dos se fueron conformando con el empate y trataron de no cometer errores, por lo que el partidose terminó jugando lejos de las áreas y sin ninguna situación de gol.
El empate lo deja momentáneamente sin la punta a Boca (el miércoles que viene juega el partido postergado ante Newell's), pero con posibilidades de recuperarla, y a Argentinos lo dejó con la imagen de infranqueable en su cancha, aunque con poca agresividad ofensiva como para ganar los partidos.
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