2 de julio 2001 - 00:00

La postergación de Copa América provoca problemas

Distintas reacciones se produjeron en esta parte sur del continente cuando el sábado, pasado el mediodía, la Confederación Sudamericana de Fútbol decidió en Buenos Aires, postergar para el año que viene (sin fecha determinada) la realización de la Copa América.

En una decisión inesperada, los dirigentes decidieron respetarle la sede a Colombia, que tenía previsto su comienzo a partir del 11 de este mes, pero que no se pudo llevar a cabo como consecuencia de los hechos de violencia que se están produciendo en ese país y que culminó con el secuestro de un dirigente que luego dejaron en libertad.

Esta determinación provocó que varios países, entre ellos Argentina y Uruguay, comenzaran a analizar la posibilidad de adelantar el comienzo de sus torneos (ver nota aparte).

Sin embargo, sin jugarlo el aplazamiento del certamen arrojó varios perdedores, aunque en este caso desde el punto de vista económicofinanciero. Le pegó un duro golpe a la maltrecha economía colombiana y postergó el pago de 110 millones de dólares que según la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco) recibiría de su país durante este mes, más allá de que la determinación terminó -por ahora-con el sueño copero. Según se informó, la ciudad más afectada será Bogotá, cuyo sector productivo dejará de percibir alrededor de u$s 12 millones.

Para el fútbol chileno, la postergación supondrá unos u$s 200.000 en pérdidas, ya que estaban comprometidos en su presupuesto del 2001.

En la Argentina, las opiniones también estuvieron divididas. Mientras Eduardo De Luca, secretario de la Confederación Sudamericana de Fútbol, reconoció que el accionar de ese organismo -para tomar la decisión-haya sido desprolijo, Julio Grondona expresó que «la única fecha que no se cambia es la del casamiento».

También en Brasil, se escucharon voces en contra sobre el aplazamiento. Carlos Alberto Parreira, técnico de Internacional de Porto Alegre, se mostró disconforme pues que se juegue la Copa América el próximo año perjudicará a su selección, que ese mismo año debe participar en el Mundial de Japón-Corea, si es que clasifica.

Parreira con sus palabras, tal vez, pueda hacer reaccionar a los directivos de la CSF. Los interrogantes a resolver no son pocos, y además difíciles. ¿Qué jugadores podrán presentar las selecciones clasificadas para el Mundial, si la Copa América se juega antes de Japón-Corea? Y además, si se juega con posterioridad al mundial, ¿Qué equipo europeo estará dispuesto a ceder sus jugadores a las selecciones para este certamen sudamericano? La CSF tiene un lindo tema de preocupación. Hay quienes piensan que este torneo quedará para mejor época.

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