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13 de noviembre 2006 - 00:00

La violencia, clásico de todos los domingos

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Otra vez los violentos ganaron la batalla. De nada sirvió ni el derecho de admisión, ni las previsiones tomadas por el Coprosede, ni los casi mil efectivos policiales contratados para darle seguridad al clásico de Avellaneda.

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Los barrabravas de Racing decidieron que el partido no se debía jugar más y empezaron a apedrear a los hinchas de Independiente que estaban en el codo de la tribuna más cercana. ¿De dónde sacaron las piedras? Rompiendo el cemento con sus pies. Los que participaron de los desmanes no eran más de un centenar de los 40 mil espectadores que presenciaron el partido, pero para el comisario Salvador Baratta no se pudo solucionar porque «los hinchas estaban incontrolables».

Lo cierto es que el partido se suspendió después de la intervención de un grupo de 20 policías de Infantería que primero intentó alejarlos de los hinchas de Independiente, pero ante la agresividad de éstos terminó reprimiendo con balas de goma y gases lacrimógenos.

Ante esto, Horacio Elizondo le pidió garantías a Baratta para seguir, y éste le repitió que la gente estaba «incontrolable», por lo que decidió suspender el partido a los 19 minutos del segundo tiempo. Ahora, el Tribunal de Disciplina de la AFA deberá decidir si el partido continúa o se da por terminado con el triunfo de Independiente.

Merlo se enojó. «Yo quería seguir jugando el partido, pero no se pudo», afirmó, mientras que Daniel Montenegro, el autor de los dos goles, dijo: «Fue una pena, pero bueno, así es el fútbol. Hay gente a la que le duele perder, pero a nosotros nos duele tener que dejar de jugar un partido de esta manera».

La violencia ya se volvió un clásico de cada domingo.

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