Lanús lo ganó en un final polémico
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Lanús, con nueve éxitos, un empate y una derrota, llegó a los 28 puntos en la Zona 2 y se despegó a seis de su escolta Estudiantes de La Plata, que el domingo jugará ante San Martín en San Juan, y Atlético Tucumán, que luego ganó y se acercó también a seis unidades. Rafaela, por su parte, permanece penúltimo con cinco puntos y acumuló la segunda caída en cuatro encuentros que lleva el ciclo de Juan Manuel Llop.
El primer tiempo tuvo un desenlace insólito cuando Graciani apareció libre en la puerta del área chica y venció la resistencia de Fernando Monetti tras una jugada individual por derecha de Ignacio Pussetto, cuyo centro se desvió en el marcador Maximiliano Velázquez.
El 1-0 parcial para Rafaela no tenía ni un mínimo de correlato con lo sucedido en la cancha, ya que Lanús había sido el dueño absoluto del juego a partir de su ambiciosa propuesta. A lo Barcelona, el "Grana" soltó sus laterales para atacar y retrasó al mediocampista Agustín Pelletieri para sumarlo a los centrales en la tarea de defender.
Román Martínez fue el eje del circuito ofensivo local, que tuvo una llamativa ineficacia ante el equipo más goleado de la Primera División (25), que lleva diez fechas sin ganar.
El arquero Werner tuvo mucha responsabilidad para que Lanús sufriera en la búsqueda de la victoria, especialmente en el primer tiempo, cuando tapó cuatro ocasiones clarísimas a Sand, Martínez, el paraguayo Miguel Almirón y Lautaro Acosta.
Almirón, el DT, dispuso el ingreso de Castellani en el segundo tiempo para aportar más pausa en el circuito de elaboración y el ex-Boca Juniors, sin bien estuvo lejos de una actuación rutilante, sí fue importante para cambiar el rumbo del partido.
De sus pies, salió el centro que cabeceó Gustavo Gómez y terminó en el gol de Román Martínez, después de un rebote corto del arquero de Rafaela y en su cabeza hizo escala la pelota que Herrera vio dar en la mano de Benítez para la sanción de un penal decisivo.
Lanús, con mucho sufrimiento, pudo dar vuelta el marcador en la parte final, que curiosamente no fue su mejor lapso en el partido, porque se repitió en ataques directos y desesperados por el correr de un reloj que lo apremiaba.
La victoria se festejó con desahogo, permitió estirar a ocho la racha de éxitos consecutivos en casa y fue un aperitivo ideal antes de recibir a Banfield en la fecha de los clásicos.




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