Lionel Messi es el niño mimado de Barcelona. De eso no hay dudas. Por eso, la ovación fue descomunal al momento en que el argentino agarró el micrófono para decir unas palabras.
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Ausente, de palabra, en los festejos de la Liga, había prometido hablar "después de la Champions". Y así fue. "Prometí que iba a hablar y acá estoy. La verdad es que no tengo nada que decirles. Simplemente que disfrutemos de esto, agradecerles por todo lo de este año y a ver si podemos disfrutar muchos títulos más", declaró para concluir con el clásico grito culé: "Visca el Barça y Visca Catalunya".
Con esas simples palabras, el rosarino hizo delirar a un Camp Nou repleto que clamó a viva voz el nombre de su máximo ídolo. "Leo, Leo, Leo", se desgarraron las gargantas para demostrar el amor hacia la estrella que más brilla dentro de un equipo que es una constelación.
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