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"Mister Ball" y Ñandi (la mascota) durante la ceremonia inaugural del Mundial Sub-20
«No me llamó la atención para nada de la forma en que jugó, puesto que Argentina es uno de los máximos favoritos a ganar el título. Pero nosotros cumplimos un gran trabajo defensivo, porque no nos crearon muchas situaciones de riesgo, aunque las individualidades argentinas terminaron marcando la diferencia» (Kari Ukkonen, técnico de Finlandia).
La ceremonia inaugural de la 12ª edición de la Copa del Mundo Sub-20 en el estadio de Vélez se realizó en un marco de rapidez no exenta de algunas pinceladas de calidad. A pesar de que comenzó con más de media hora de retraso -ya que estaba prevista para el mediodía-, la apertura fue austera pero contó con los matices suficientes como para no transformar el acto en un tedio insoportable. Primero fue el turno de «Mister Ball» (una simpática pelota) y Ñandi (el ñandú devenido en mascota oficial del torneo), quienes sostuvieron animados diálogos, en los que el animal intentaba explicarle al invitado las tradiciones culturales y futboleras del país, y que parecían destinados a los muchos chicos presentes en el estadio José Amalfitani.
La fiesta de apertura también tuvo su toque artístico. Una hora de música que comenzó con Jairo entonando el Himno Nacional Argentino. Más tarde se presentó en el escenario la cuota de folklore en la voz de Soledad. Tampoco faltaron el compositor y pianista Lito Vitale, el cantante rosarino Juan Carlos Baglietto, y un cuadro coreográfico tanguero a cargo del bailarín Juan Carlos Copes, quien se lució junto a su hija. Lo significativo de la ceremonia inaugural residió en que apenas se extendió por 38 minutos



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