19 de mayo 2016 - 13:35

Los heridos del pacto Tinelli-Moyano

Angelici, el Gobierno y Lammens fueron los más perjudicados con el nuevo pacto entre Tinelli y Moyano.
Angelici, el Gobierno y Lammens fueron los más perjudicados con el nuevo pacto entre Tinelli y Moyano.
La AFA cada día entrega un capítulo distinto en la sucesión del fallecido Julio Grondona. Las últimas jornadas rememoran a la épica escena de "El Padrino 3", cuando los jefes de la mafia están sentados en una misma mesa, mirando a sus lados, desconfiando, sabiendo que todos anhelan quedarse con el puesto mayor y que en cualquier momento llega la traición. Marcelo Tinelli y Hugo Moyano son distintos a esos personajes ficticios, pero comparten la sensación de buscar el poder máximo y de no fiarse al 100% del bando contrario. En ese ambiente se vive el día a día de la Asociación del Fútbol Argentino.

Antagonistas y rivales, el conductor televisivo y el líder de la CGT van a pleno por el liderazgo del fútbol argentino. Lo que parecía una lucha cruenta, con renuncias masivas y una intervención del Gobierno, se esfumó en un repentino pacto entre ambos.

El vice de San Lorenzo se quedaría con la jefatura del torneo argentino de la máxima divisional y el primer escalón del ascenso, más los negocios importantes de la Selección. El presidente de Independiente desea comandar la AFA, con la logística del elenco nacional y el fútbol de las categorías menores. Sin dudas, los dos obtienen "su" parte del botín, y si ambos salen beneficiados, otros quedan heridos y desplazados del eje de autoridad.

En este contexto, personajes que antes cumplían un rol importante en esta "película", hoy se encuentran desplazados, solos y debilitados. Quiénes son las autoridades que se debilitaron con el pacto Tinelli-Moyano:

El Gobierno. Su objetivo era la intervención del organismo de Viamonte 1366 (un ámbito de poder deseado por diversas administraciones), sanear las cuentas y convocar a elecciones en un breve período. El nexo entre la gestión actual y el fútbol argentino es Daniel Angelici, titular de Boca y hombre muy cercano al presidente Mauricio Macri. De concretarse el nuevo torneo y el acuerdo entre los dos bandos, la intervención ya no sería necesaria, exponiendo la estrategia mandataria.

Daniel Angelici. Uno de los impulsores de la Súper Liga ahora sufre el desapego de quienes fueron sus más fieles aliados com Tinelli. Coqueteó con varios sectores y su gran ambición era el control de la AFA. En los últimos meses, tras la fallida elección de diciembre, acumuló más poder, pero su violenta reacción en la reunión de Comité Ejecutivo del lunes donde amenazó a detractores del proyecto, lo alejó del conductor televisivo y del mismísimo Gobierno. En caso de una intervención estatal, es el hombre apuntado para dominar el fútbol argentino, aunque sin la intervención fomentada del ejecutivo, sus planes se derrumban y ya no podría hacerse con la entidad puesto que no concentra la cantidad de votos necesaria para ganar.

Matías Lammens. El presidente de San Lorenzo llegó a su club de la mano de Tinelli, con ambición y voz propia. Como tesorero de la AFA administraba el dinero y era un hombre clave, pero su fulgor en el organismo se fue diluyendo. Una fuerte discusión con Eduardo Spinosa, otro "canciller" del grupo tinellista, lo distanció del vice del "Ciclón", y el desgaste de las internas en la entidad lo terminó por correr de la mesa chica de las grandes discusiones. Su "jefe político" ya no lo mira con la misma confianza porque cree que coqueteó con Angelici por alguna ventaja política fuera del ámbito futbolístico.

• El inexistente
Una imagen risueña del momento que vive el órgano rector del fútbol nacional es que todavía hay una persona al mando. Luis Segura es el actual presidente, aun cuando muchos se comporten como si ya se hubiera marchado. Heredó el puesto al morir Grondona, y no se conformó con un año de gestión. El 3 de diciembre de 2015 compitió mano a mano con el conductor de Showmatch, pero un papelón, cuando aparecieron 76 votos con 75 personas habilitadas a sufragar, suspendió la elección. Nunca pudo recuperar su máxima autoridad, y finalmente abandonó la carrera por el sillón al emerger nuevos personajes que, por poder y dinero, desataron una guerra intestina dentro de la AFA.

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