Los hinchas, del Nuevo Gasómetro a San Juan y Boedo
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También estuvo el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Julián Domínguez.
Minutos después de las 21, cuando el equipo saltó a la cancha se produjo la primera gran conmoción de la noche. Previamente, la presencia con ritmo de reggaeton de un desconocido J. Balvin no había hecho mover a prácticamente ninguno de los habitantes del estadio.
El silencio imperó durante la primera media hora cuando el equipo paraguayo dominaba el desarrollo, aun sin generar demasiadas chances de riesgo, a excepción de ese remate de Derlis Orué que rozó el palo, apenas comenzada la lucha.
Hasta que llegó esa mano del lateral Ramón Coronel ante un tiro de Martín Cauteruccio y el árbitro Ricci sancionó el penal que provocó el segundo delirio de la noche. Y la ejecución del especialista Néstor Ortigoza, la tercera explosión.
El gol trocó el clima de ansiedad y nerviosismo que invadía a casi todos. Inclusive, a los de adentro de la cancha que a partir de una circunstancia de esas que tiene el fútbol (que un equipo haga un gol cuando peor la pasa) lograron una tranquilidad que asomaba necesaria.
En la segunda parte, el equipo pudo asentarse, ya no pasó tantas zozobras y solamente hubo un nudo en la garganta general a los 32 minutos, cuando Fredy Bareiro llegó, mal pisado, y ensayó un remate que fue tapado por un defensor y la pelota se fue al corner.
La salida anticipada del ídolo Leandro Romagnoli, a dos minutos del final y para que todo Boedo lo distinguiera con una estruendosa ovación, y los cinco minutos de adicional decretados por el árbitro brasileño formaron parte de ese condimento que todo hincha de San Lorenzo ya tiene asimilado como propio: ese de ganar con sufrimiento, sin que generalmente le sobre mucho.
Muchos antes de que el encuentro terminase, en el final de la fría tarde, miles de fanáticos se agolparon en la mítica esquina tanguera de San Juan y Boedo, emblema del barrio y punto de encuentro para el pueblo "cuervo".
La explosión tras el título obtenido fue enorme y una cantidad enorme de hinchas se mudó del Nuevo Gasómetro a la emblemática intersección. La gente del "Ciclón" tuvo un enorme desahogo. El de una Copa Libertadores que venía postergada desde aquella primera edición de 1960 y que ahora permite el pasaje a un Mundial de Clubes, a jugarse en diciembre en Marruecos.




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