El judoca tucumano estuvo muy cerca de pelear por la medalla de bronce.
El judoca tucumano Emmanuel Lucenti cerró su aventura en Londres 2012 al caer ante el canadiense Antonine Valois Fortier en el repechaje por una posibilidad de obtener la medalla de bronce. Por el contrario, logró un nuevo diploma olímpico, luego del conseguido en la misma disciplina por Paula Pareto.
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El argentino tuvo una más que aceptable jornada. En primer enfrentó en a Fetra Ratsimiziva, representante de Madagascar. En menos de dos minutos, Lucenti aprovechó su superioridad y aplicó la técnica definitiva de la disciplina: un ippon es cuando el rival cae completamente de espaldas y significa victoria absoluta de quien lo ejecuta.
En octavos, el nacido en Tucumán se enfrentó al francés Alain Schmitt, un rival más complejo que el de la ronda anterior. Aún así, Lucenti no se amilanó y venció a su rival también por la vía directa.
En cuartos enfrentó al coreano Jae-Bum Kim, un luchador desafiante y con muchísima vocación ofensiva que ostenta el título mundial y que a la postre se consagró campeón olímpico. Kim atacó todo el tiempo y, de forma involuntaria o por propia decisión, aplicó una paralítica a la pierna derecha de Lucenti.
Con evidentes signos de dolor, el argentino recurrió en varias infracciones y fue sancionado dos veces, lo que se tradujo en el punto que le dio la victoria al oriental.
En el repechaje, compitió ante un canadiense que le ofreció una gran resistencia y lo superó en varios pasajes de la contienda. Recuperado de su molestia física, Lucenti no dejó de intentar. Pero lo sorprendió un hábil rival que, en una rápida maniobra, consiguió un waza-ari, es decir, la mitad de un ippon.
Penalizado y con una pelea que se le hizo muy cuesta arriba, el tucumano no pudo reaccionar, y aunque no se cansó de combatir, se le acabaron las chances. Así, se quedó sin posibilidades de ir por la medalla de bronce, pero pudo lograr un diploma olímpico. Para muchos no tendrá el mismo valor, para quien no se cansa de luchar, todo premio vale.
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