Messi sigue haciendo delirar a los hinchas del Barcelona
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Lionel Messi está intratable. Volvió a sobresalir en la victoria del Barcelona
Sobre todo, porque enfrente tuvo a un puñado de jugadores imparables.
Nadie como Messi para ilustrar la figura del jugador en estado de gracia.
Protagonista indiscutible del Barcelona, el argentino fue el encargado de romper el partido a las primeras de cambio, en pleno tanteo entre ambos equipos.
Superó a Juanfran gracias a un rebote y se lanzó sin remedio hacia el gol.
Cuando conduce la pelota en carrera, Messi condena al rival a moverse a cámara lenta.
Lo hizo ante la defensa del Zaragoza, incapaz reaccionar cuando el argentino combinó con Henry en el balcón del área antes de conectar un disparo seco, imposible para César.
La magia infinita de Messi aupó al Barcelona.
Y sin embargo, el Zaragoza respondió al golpe con solvencia.
Desplegó un contragolpe impecable, de banda a banda, en apenas cuatro toques, después de que Aimar aclarase el juego hacia Zapater.
Desde el vértice izquierdo del área de Valdés, el centrocampista aragonés empató el encuentro y puso el contador a cero.
Convertido en un magnífico cuerpo a cuerpo, el partido reclamó la participación de los actores principales.
Uno de ellos es Messi, símbolo del juego intuitivo que se aprende en las calles.
Entre una nube de zagueros, el argentino se coló para recoger un balón perdido en el área y superar nuevamente a César.
Fue un gol de pícaro que relanzó definitivamente al Barça.
Animado por la elegancia de Iniesta y la explosividad de Messi, el Barcelona regaló un fútbol excelente.
Como en sus mejores días, el equipo jugó con buen gusto y combinó con facilidad.
Dominó el partido con una autoridad incontestable y lo coronó con el tercer gol, un ejemplo de juego generoso, una pared entre Messi y Deco que Iniesta empujó con suavidad a la red.
El gol de Márquez apuntilló y retrató al Zaragoza.
Deco botó una falta a la escuadra de César y el rechace llegó a la cabeza del mexicano, desmarcado y con todo el tiempo del mundo para firmar el cuarto gol un minuto antes del descanso.
Cerrado definitivamente el partido, el Barcelona gobernó con comodidad la segunda parte.
Se refrescó con Giovani y Bojan, la línea de continuidad del estilo Barça, para seguir disfrutando de su mejor noche de la temporada.
El Zaragoza pudo tomarse un ligero respiro porque el conjunto local subió el pie del acelerador, aunque a punto estuvo de lograr el quinto gol.
Pero a Henry, exquisito en todos sus movimientos, le falló la puntería ante César.
El portero evitó un resultado sonrojante para su equipo, sin respuesta ante un Barcelona arrollador que dejó apuntes de alta escuela y prometió un fútbol exquisito para disfrute de su hinchada.
El público se reconcilió con sus jugadores en una noche mágica.
Y eso que Ronaldinho ni siquiera jugó.



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