Aunque cueste reconocerlo, lo que hace que los hinchas se enamoren de un equipo y de sus jugadores son los logros. Cuesta reconocerlo, porque da un poco de pudor que lo que ahora es una pasión desenfrenada en el Mundial de Qatar, “La Scaloneta” y “La Tota y El Diego van a cuidar a Lionel”, seguramente no hubiese sido de no haber ganado la Copa América 2021.
Identidades: la clave en la conexión entre la Selección y los hinchas
La expectativa por el duelo que protagonizarán mañana Argentina y Croacia va en aumento a horas de la gran semifinal. El análisis pormenorizado del camino de la Scaloneta rumbo al máximo objetivo.
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Los triunfos legitiman. Ni siquiera Pep Guardiola, que es el DT menos cuestionado del mundo, al que más se le reconoce un estilo y una manera, sería lo que es sin sus logros. Coronar, dar una vuelta olímpica, cambia todo. Aunque hablen de las formas y encuentren virtudes que antes no encontraban, lo que enamora es el logro. Después, sí, viene la identificación con los jugadores, con el entrenador, con la camiseta y “muchachos, nos volvimos a ilusionar”.
Esto no está mal ni bien, es como es. Hagamos el ejercicio de pensar qué hubiese pasado si en el mismo trámite de partido Brasil hubiese empatado la final del Maracaná y Argentina hubiese perdido en los penales. Seguramente, todo hubiera sido diferente. Argentina estaría angustiado, con una mochila muy pesada. Y Messi no hubiese sido tan respetado por los hinchas argentinos y a Dibu Martínez se le cuestionarían hasta sus bailecitos. Es cierto que lo que pudo haber pasado no existe, pero hay un antecedente muy cercano en la generación anterior. En esta instancia, era “Brasil decide que se siente”, todo era felicidad, pero perdió la final en el minuto 113 y, más allá de alguna adoración momentánea a Mascherano y el respeto por Sabella, fueron denostados cruelmente porque cayeron en dos finales de Copa América contra Chile, por penales. Estos mismos hinchas que hoy llenan aviones para venir a Qatar trataron de perdedores a tipos que llegaron a una Final del Mundo.
Pero con estos jugadores de Scaloni no pasa ni pasará lo mismo, aunque con Croacia las cosas no terminen cómo queremos. Aquella victoria en el Maracaná, aquel gol de Di María (uno de los futbolistas más cuestionados en la era Pre Final de CA 2021), el liderazgo de Messi, la representatividad de De Paul y las enormes manos de Dibu, pusieron a la Selección en otro plano. Yendo por la vía mas pesimista, no creo que hoy, en la previa de una Semifinal de Copa del Mundo, haya un solo hincha o periodista que no esté de acuerdo con la continuidad de Scaloni algo frente del equipo nacional. Es más, si el equipo caía en los penales con Países Bajos, tampoco habría cuestionamiento a la continuidad del cuerpo técnico.
Más allá de las dudas iniciales --pertenencia al CT anterior, falta de experiencia, confirmación recién a fines de 2019--, es justo decir que Lionel Scaloni hizo un buen trabajo. Porque si bien la victoria legitima, como quedó dicho, el DT aprovechó la inmediata reducción de peso de la pesada mochila para construir un equipo con un estilo determinado, pero que pudiera responder a varios sistemas, de acuerdo a la complejidad que presentara el rival de turno. Scaloni sabe cómo juegan los rivales, sabe sus puntos débiles y, principalmente, conoce las fortalezas y debilidades propias. Por eso, en todos los partidos de este Mundial, incluso el primero, el de la derrota, siempre supo como jugar. Después hay otra instancia, la de los jugadores. Uno puede hacer un cambio lógico, pero el jugador puede no responder en la medida que el DT espera. Todos los entrenadores del mundo apuestan a la mejor versión de un futbolista. Acaso podrá reprochársele al DT el haber recurrido a cuatro futbolistas (Cuti Romero, Paredes, Papu Gomez, Lautaro Martinez) que no estaba en plenitud. Pero lo corrigió y ya no volvió sobre el error. O, tal vez, por cómo estaba el partido con Países Bajos, el cambio debió haber sido Guido Rodríguez y no Paredes. Pero estos son detalles y, al cabo, solo la opinión de un observador.
Hay algo que es fundamental en toda esta historia: los futbolistas le creen a Scaloni, respetan su autoridad. Seguramente, Nico González o el Tucu Correa no estarán conformes o tendrán algo para decir sobre sus exclusiones con el equipo ya encaminado para el Mundial. Pero son detalles. Jamás uno de estos jugadores va a salir a decir algo pesado porque el grupo que se armó --apoyado en tipos como Aimar, Samuel y Ayala-- es lo suficientemente fuerte y saludable como para absorber cualquier frustración individual.
Seguramente, Scaloni debe estar con la cabeza a mil, pensando como vulnerar a un equipo duro, mañoso, con experiencia, de muy buenos jugadores y un crack como Modric. Pero hay algo que Scaloni y su equipo tienen que es una identificación con la gente que hace mucho no ser ve. Esa paz da lucidez y la lucidez es un bien muy preciado en una instancia como esta. Todos los partidos de un Mundial tienen una complejidad impensada, aun los que parecen mas accesibles. Pero esta semifinal tiene varias cuestiones inusuales y sobre todo una: nadie. aun con un final no querido, va a cuestionar a Scaloni. El DT ya se ganó el respeto y la continuidad.
Eso va a jugar a favor siempre.
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