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18 de abril 2026 - 11:37

Murió Oscar Schmidt, leyenda del básquet mundial y emblema de Brasil que rechazó a la NBA

Fue un ícono de la selección brasileña. Además, rechazó a la NBA pero se destacó en Europa como figura.

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Murió Osacar Schmidt a los 68 años.

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El básquet mundial despidió a una de sus figuras más grandes: Oscar Schmidt murió este viernes en São Paulo a los 68 años, tras sufrir un paro cardíaco. El histórico jugador brasileño, conocido como “Mano Santa”, dejó una huella imborrable por su capacidad anotadora, su disciplina y su compromiso con la selección de Brasil.

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Nacido en 1958 en Natal, Schmidt construyó una carrera que trascendió generaciones. Aunque en sus inicios se inclinó por el fútbol, su altura y el impulso de sus entrenadores lo llevaron al básquet, donde desarrolló una obsesión por el tiro que se convirtió en su sello distintivo.

Su carrera comenzó en las divisiones inferiores del Palmeiras y rápidamente lo llevó a la selección brasileña. En el club Sirio conquistó el Mundial de Clubes de 1979 y, al año siguiente, disputó los Juegos Olímpicos de Moscú, donde Brasil finalizó en el quinto lugar.

El punto más alto de su carrera con la selección llegó en 1987, durante los Juegos Panamericanos de Indianápolis, cuando lideró una histórica victoria ante Estados Unidos con una actuación memorable de 46 puntos. Aquella noche quedó grabada como uno de los mayores hitos del básquet brasileño.

Oscar Schmidt

Cuando lideró una histórica victoria ante Estados Unidos con una actuación memorable de 46 puntos.

La decisión que marcó su legado

Schmidt fue elegido en el draft de la NBA de 1984 por los New Jersey Nets, pero rechazó la oportunidad. La decisión respondió a su prioridad de seguir representando a Brasil, ya que en ese entonces los jugadores de la NBA no podían disputar torneos internacionales con sus selecciones.

Lejos de la liga estadounidense, construyó un imperio en Europa, especialmente en Italia y España, donde se convirtió en uno de los máximos anotadores de la historia de esas competencias. Luego regresó a Brasil, donde cerró su carrera en 2003.

A lo largo de 29 años como profesional, Schmidt acumuló cifras extraordinarias. Se retiró como el máximo anotador de la historia del básquet con 49.737 puntos, una marca que recién fue superada en 2024 por LeBron James.

También dejó su huella en los Juegos Olímpicos, donde sigue siendo el máximo anotador histórico con 1093 puntos en cinco ediciones. En 1988, en Seúl, estableció el récord de más puntos en un partido olímpico con 55 frente a España.

Su trayectoria fue reconocida en 2013 con su ingreso al Salón de la Fama del básquet, impulsado por figuras como Larry Bird, con quien compartió cancha en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 frente al legendario Dream Team.

Al vida de Oscar Schmidt

Fuera de la cancha, Schmidt también tuvo una vida pública intensa, con incursiones en la política y una fuerte presencia como orador. En 2011 enfrentó un diagnóstico de cáncer cerebral, enfermedad que atravesó con la misma determinación que mostró durante toda su carrera.

A pesar de las controversias y decisiones personales, mantuvo siempre una conexión profunda con el deporte y con sus seguidores.

Oscar Schmidt dejó una marca única en la historia del básquet. Su obsesión por el entrenamiento, su fidelidad a la selección y su capacidad anotadora lo transformaron en un símbolo no solo para Brasil, sino para todo el deporte mundial.

Le sobreviven su esposa María Cristina, sus hijos y millones de fanáticos que lo recordarán como uno de los grandes tiradores de todos los tiempos.

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