Cristian Riquelme vivía en una villa miseria de Don Torcuato -no en un country- y fue secuestrado. Ni siquiera jugaba fútbol en un club grande sino en Platense, del Nacional B. Claro, es el hermano del famoso Juan Román Riquelme, de Boca Juniors, que anoche no jugó en su equipo (le ganó 2 a 0 a Huracán) por estar dedicado en persona a negociar con los secuestradores. Le pidieron 300.000 dólares, unos 750.000 pesos.
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Durante todo el día, la casa del futbolista ubicada en un barrio privado de la localidad de Don Torcuato se convirtió en el búnker desde donde se entablaron negociaciones con los secuestradores.
La Policía Bonaerense detuvo anoche a dos hombres que estarían vinculados con el secuestro de Cristian Riquelme, hermano del futbolista de Boca Juniors, Juan Román Riquelme.
Los apresados, capturados en una zona no revelada del Gran Buenos Aires, fueron trasladados a los Tribunales de San Isidro para ser indagados por el juez Roberto Marquevich, quien investiga el secuestro del hermano del astro boquense.
«Ellos están manteniendo una negociación paralela con los secuestradores. Nosotros estamos actuando de oficio, a pedido de la Justicia Federal», se confesó un comisario de San Isidro.
La historia del secuestro del hermano de Riquelme comenzó en la noche del martes cuando una banda integrada por cinco delincuentes lo raptó cuando se encontraba junto a otros tres amigos en la puerta de la casa de uno de ellos, en la localidad bonaerense de Don Torcuato. Cristian tiene 17 años y es uno de los nueve hermanos de la familia del astro boquense. Apodado «
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