Cómodamente ubicado en el Estadio mendocino Malvinas Argentinas por invitación de una radio local, me preparaba para ver a River, no para ver a Godoy Cruz precisamente. Porque durante el primer tiempo lo único que vi fue al "Tomba", imparable por las puntas, poco fino, gracias a Dios, para la puntada final, y un River timorato, sin presencia, sin personalidad, como aguantando el empate. Confieso que al final del primer tiempo lo firmaba, aunque significara el adiós a la pelea por el título porque a uno no le gusta perder, y River estaba para eso.
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A los 8 minutos tuvimos la primera cuando ni Lanzini, ni Sánchez, ni Iturbe se animaron a pegarle al arco.
A los 13 se lo morfó Castillón con un tiro cruzado que besó el palo.
Nos están entrando por la puntas. Martínez parece un molinete. Si no los paramos en el medio estamos listos.
River aguantaba el aluvión mendocino, que no se materializaba en el área, pero sí en el juego, donde el vértigo, la dinámica y la presión eran patrimonio de los locales.
Sobre los 30 minutos, como regalo del cielo vino el penal a Luna, que fue infracción fuera del área y Lanzini convirtió en gol.
¡Gooooollllll, un regalo! ¡Al fin liga River alguna vez algo!
Pero 4 minutos después Castillón puso el empate merecido.
¡Pero la puta madre. No podemos ni comentar el festejo que ya nos empatan! Descuidamos la marca.
En la segunda parte pareció que Ramón había hecho once cambios. Porque los mismos nombres construyeron otro equipo.
River salió a pelearle el partido a un "Tomba" que parecía haber agotado todas sus baterías en el inicio de partido.
Iturbe se transformó en una pesadilla y los mendocinos coleccionaban tarjetas amarillas cada vez que lo iban a buscar.
¡Pitana, mandá a alguno a las duchas che! Pasaron dos años desde el partido contra Belgrano y todavía no aprendiste.
Y pisando los 9 minutos el arquero mendocino tuvo una salida en falso, y el negrito Álvarez Balanta se la llevó por delante para convertir el segundo gol.
¡Gooooooooollllllllllll,gooooooollllllllll, el negro Balanta, el negro Balanta! Como juega este morenito por Dios, se lo merece.
A los 19 minutos en una jugada muy bien elaborada, Lanzini se come un gol increíble.
No podés errarte ese gol pibe, no podés. Son esos goles que pueden doler un año entero.
A los 24 minutos ingresó Bottinelli por Martínez, y Mora por un Iturbe fundido de tanto ir por todo el frente de ataque.
A los 29 minutos Sánchez se la dio algo abierta a Mora y el uruguayo no pudo definir. Y a los 38 el "Chino" Luna se comió uno tirándola a la cordillera.
¡¡¡De-fi-na-mos!!! No nos podemos perder esos goles porque después los llorás y la historia de River es un muro de los lamentos. Este partido estaba chivísimo y se nos está dando, pero ¡no tiremos de la piola!.
A los 39 entró Cirigliano por Lanzini.
Este pibe la va a romper cuando entienda más el juego. Frena muchas contras por correr perpendicular al arco. Desacelera mucho, toca demasiadas veces innecesariamente para atrás, pero tiene justeza, fineza, gambeta y le pega muy bien. Alguien lo tiene que moldear.
Sobre los 44 lo echaron al "Chino" Luna en una jugada que realmente no vi.
¡Ahhh, al "Chino" sí ¿no?! ¡Nos cagaron a patadas y te hiciste el dolobu Pitana!
Se ganó un partido que venía dificilísimo. Nos falta lo de siempre, fútbol de tres cuartos hacia delante. Pero con lo poquito que tenemos nos viene alcanzando.
Si no, jugamos a la rula y le ponemos todo al 39, que es negro, y juega para nosotros.
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