El encuentro entre el Palmeiras y Cerro Porteño en Brasil, que empañó el "Fair Play" que pregona la FIFA, se convirtió en una batalla campal después que la mayoría de los 22 futbolistas, además de los suplentes, se tomaron a golpes de puños y patadas voladoras antes de iniciarse el segundo tiempo.
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La gresca, por la que no hubo expulsados, se inició luego que el árbitro boliviano René Ortubé les mostró tarjeta roja al defensor paraguayo Carlos Báez y al espigado Douglas, luego de un primer tiempo que terminó con juego brusco y discusiones camino a los vestuarios.
Douglas, el más exaltado de todos, podría ser uno de los más perjudicados por el informe del árbitro después de una patada que le pegó por la espalda a un jugador rival.
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