Sebastián Crismanich ya forma parte de la historia grande del deporte argentino. Apareció como tapado y logró el primer oro para nuestro país en los Juegos Olímpicos de Londres. Y para que nadie se olvide de la gesta, la imagen del correntino, llorando con el himno, será el poster que adorne el recuerdo.
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Tras vencer al español Nicolás García Hemme, Crismanich se retiró, victorioso, a festejar con su equipo y seres querido. Pocos minutos después, lo llamaron para recibir lo que tanto buscó y lo que tanto lo ilusionó: la medalla de oro.
Allí fue todo felicidad, y cuando los primeros acordes del himno rompieron el silencio del North Greenwich Arena, el campeón también rompió, pero en llanto. Su emoción ante el momento, y al ver la bandera argentina subiendo hasta lo más alto, Crismanich no se contuvo y festejó como cualquiera hubiera hecho en su lugar.
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