12 de noviembre 2003 - 00:00

¿Peligro de una nueva "puerta 12"?

Algunas disposiciones de seguridad en el fútbol son buenas pero otras pueden derivar en un desastre. Es bueno separar hinchadas de uno y otro club, como han hecho Independiente y Ferro en sus estadios. Otros clubes ya lo tenían. Impecable lo de River, por caso. En Boca Juniors, no se sabe por qué no se enchapa la famosa reja del tercer piso del incidente en el partido contra Chacarita, algo que no permitiría provocaciones y menos pedradas. Si se necesita visual completa se podría recurrir a gruesos vidrios porque la reja, por más sólida que sea, invita a arrojarse elementos. Lo más importante es que de «pedir por los altoparlantes» se ha pasado a exigir a los simpatizantes del club local que aguarden de 20 a 40 minutos para que pueda salir primero la hinchada del visitante y se eviten encontronazos en la calle.

Molesta a los espectadores la demora, pero está bien y esa espera hace recordar la necesidad de erradicar la violencia. El problema es que para mantener a las hinchadas locales en el estadio cumpliendo ese lapso se cierran con verjas, custodiadas por policías, las salidas y la gente se amontona peligrosamente en las escaleras de descenso y en los pasillos. Como es nuevo el procedimiento se acata pero puede llegar a jugar en el futuro la indisciplina tradicional de los argentinos y molestar la espera. En ese caso, una presión de los últimos puede ocasionar una masacre, al apretar a los primeros contra las rejas. Se vio el domingo. La hinchada de River Plate, enormemente disgustada por el resultado con Boca, debió permanecer en el estadio escuchando los cantos burlones de sus rivales ganadores, que para eso no aprovechaban los minutos que se les brindaban para retirase en calma. La experiencia de aquella trágica «puerta 12» del estadio de River nunca debe olvidarse cuando se traban puertas de salida en estadios con multitudes.

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