Montevideo - El juez en lo Penal de 8ºTurno, Pablo Eguren, procesó en la pasada madrugada (con prisión) a diez de losparticipantes en la batalla campal con que culminó el domingo el partidoclásico entre Peñarol y Nacional por el torneo Clausura. Otros dosjugadores fueron procesados sin prisión, mientras se continuaba anocheanalizando videos y tomando declaraciones a deportistas y particulares queintervinieron en el escándalo.
Hoy se reúne el Tribunal de Penas de la AsociaciónUruguaya de Fútbol (AUF) y se espera el informe confidencial del juez delencuentro, Sergio Komjetan, para aplicar «severas sanciones»,dijeron dirigentes deportivos.
El técnico de Peñarol, Julio Ribas, y los jugadoresDarío Rodríguez, Federico Elduayen, Marcelo De Souza, Martín García, FabiánCésaro y José De los Santos, y los de Nacional Richard Morales, Marco Vanzini yMario Regueiro, fueron procesados con prisión por el delito de «riña», queprevé una pena entre 3 y 24 meses de cárcel, mientras que el jugador dePeñarol, Luciano Barbosa (Cafú), y el de Nacional, Alejandro Lembo, fueronprocesados sin prisión, según lo resuelto por el juez Eguren, tras tomardeclaración a los 22 jugadores y a los respectivos cuerpos técnicos.
Los jugadores procesados con prisión permanecíandetenidos ayer en la Cárcel Central, en el Centro de Montevideo, y en fuentesjudiciales se estimaba que no serán liberados «en por lo menos 15 días»,ya que -pese a su condición de primarios-hay que pedir la libertad anticipada yantes debe procederse a la vista del fiscal. El delito que determinó elprocesamiento es el artículo 323 del Código Penal, modificado por la Ley 16.607de Seguridad Ciudadana de 1995, que establece que: «Quien, con motivo o enocasión de una competencia deportiva u otro espectáculo público, que tuvierapor objeto recreación o esparcimiento, durante su desarrollo o al ingreso o alretirarse del mismo, participare en una riña o compeliere a participar en ella,la dirigiere o la propiciase, será castigado con pena de 3 a 24 meses deprisión».
El partido, que toda la prensa catalogó de «muy pobre ycon escasas emociones», había terminado empatado 1 a 1, con goles de MarioRegueiro (Nacional) a los 63 minutos y de Gabriel Cedrés (Peñarol) a los 71 yhay coincidencia de que el empate favoreció los intereses de Peñarol, queencabeza la tabla dos puntos arriba de Nacional cuando faltan dos fechas y jugódesde los 29 minutos con un hombre de menos por la expulsión del brasileñoCafú.
Al finalizar el encuentro, que fue «muy conversado»,los jugadores empezaron a discutir por incidencias de juego, se produjeronamontonamientos, empujones y la mayoría de las versiones indican que el técnicode Peñarol, Julio Ribas, que en principio había entrado a separar, le dio unatrompada al jugador de Nacional, Richard Morales.
Allí se habría iniciado el escándalo -el video esconfuso y no deja ver claramente el inicio de la pelea con una grescageneralizada en la que muchos pegaron y muchos recibieron, jugadores,ayudantes, suplentes y hasta particulares, incluso bastantes más de los docefinalmente procesados.
Más allá de golpes y contusiones leves, no hubolesionados de importancia y todos los detenidos en la Cárcel Central, deNacional y de Peñarol, compartían anoche una celda «en un clima de cordialidady de mutuas disculpas», de acuerdo a lo señalado por familiares y por otrosjugadores de los dos equipos que los visitaron.
En abril de 1990, también en ocasión de un clásicoentre Nacional y Peñarol, se había suspendido el partido a los 80' por unagresca generalizada, en la que intervinieron 20 de los 22 jugadores.Entonces la Justicia procesó, aunque sin prisión, a todos los intervinientes.



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