24 de septiembre 2001 - 00:00

Racing acertó otra vez y su gente sigue feliz

Racing acertó otra vez y su gente sigue feliz
Si el que fue a Parque de los Patricios esperaba ver un poco de buen fútbol, algo de estrategia, algún atisbo de táctica, o individualidades desequilibrantes, se debió retirar con las manos vacías. Tanto Racing (que finalmente se llevó un triunfo de esos como para festejarlos una semana entera) como Huracán jugaron a pura fuerza, con la vehemencia de alguna pierna fuerte, sin ideas y bastante torpeza a la hora de llegar al área.

Por insistencia (y nada más que por eso) Huracán pareció el que estuvo más cerca. Por lo menos provocó dos atajadas espectaculares de Campagnuolo, una de ellas en un ángulo que habrá que verla varias veces para determinar cómo fue posible esa hazaña. El resto fue todo a pura torpeza. Huracán, teniendo la pelota, tratando de escalonar, pero reiterándose en las pelotas por elevación para «sus dos torres», Morquio y Moner, y tratando de acertar (o hilvanar) alguna jugada que le posibilite un gol para el desnivel. Todos estaban convencidos de que el que hacía un gol, ganaba.

Racing se quedó siempre expectante. Casi sumido a dos líneas de cuatro para contrarrestar todo lo que podía iniciar Huracán por el medio, que no era mucho y, además, con demasiadas imperfecciones. Esperando algún contraataque salvador, cuando Huracán se «jugaba» en ataque. Acertó en una. Arano envió un centro, la pelota pasó toda el área, Ríos acompañó como si nada pasara y del otro lado entró Gustavo Barros Schelotto para lograr lo que por entonces ya aparecía como una quimera.

Si Racing tuvo un mérito fue a partir de ese gol, porque jugó con los nervios y el desorden de Huracán como aliados. El partido se circunscribió al área y a las cercanías de Racing. Otra vez Campagnuolo (ahora junto al palo) sacó lo que pudo y Merlo metió dos hombres para salir por las puntas y complicar (sin conseguirlo) a una defensa que se hacía de toda pelota que saliera rechazada. Por lo menos había gente para tener la pelota... En otras palabras, dejar correr el reloj.

Así fue y había que ver esa tribuna enfervorizada, con la esperanza renovada de alcanzar lo que hace tiempo vienen buscando. Para eso habrá que seguir en el primer lugar; hoy es el único que encabeza el lote de los protagonistas de este torneo.

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