Luciano Figueroa levanta los brazos y festeja su primer gol en River; a su lado, Gonzalo Higuaín, que marcó el segundo. River le ganó bien a Banfield y está a un punto de Colón.
River tuvo que apelar a todos sus recursos para ganarle a un complicado Banfield que lo hizo «sufrir» casi hasta el final.
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En verdad, fue un gran partido. Con muchas situaciones de gol y con mucho fútbol. Hubo grandes actuaciones individuales, como las de Gonzalo Higuaín, René Lima y Luciano Figueroa en River y las de Cristian Leiva y Jesús Dátolo en Banfield.
River reservó algunos jugadores para el partido del jueves ante Libertad de Paraguay por la Copa Libertadores, aunque Passarella no cambió el esquema: Patiño intentó jugar de Gallardo manejando los hilos del equipo, Higuaín de Montenegro y Figueroa de Farías, por supuesto que cada uno con su estilo, por lo que Patiño a pesar de esforzarse no pudo hacer olvidar a Gallardo, que tuvo que entrar al final para definir el partido. Higuaín, por su parte, cumplió con creces en el puesto de delantero atrasado o mediocampista adelantado, que algunos bautizaron mediapunta. Higuaín se asoció con los mediocampistas para jugar y pisó el área muy seguido, tanto que marcó un gol decisivo y podría haber convertido algunos más.
Figueroa es distinto de Farías. No tiene tanta movilidad, pero en el juego aéreo es implacable. Le tiraron en todo el partido cuatro centros: el primero se lo sacó Luchetti en gran atajada abajo; el segundo fue gol; el tercero rebotó en el travesaño, y el cuarto pasó muy cerca del poste horizontal cuando Luchetti no tenía chances.
Banfield es un equipo muy bien trabajado. Conoce como pocos sus virtudes y defectos y sabe cómo lastimar al rival. Se puso en ventaja con un remate de Leiva de media distancia y después atacó con pelotazos cruzados y tiros libres ejecutados con maestría por Dátolo que creaban peligro en el área de River. Nunca se puso nervioso, ni ganando, ni perdiendo. Siempre jugó «su partido» buscando la oportunidad del error defensivo para que Lujambio o Barijho convirtieran.
A River le costó mucho trabajo empatar el partido. Lo consiguió después de presionar por más de 20 minutos y gracias a la capacidad de salto de Figueroa, que siempre le ganó a Paletta (muy preocupado en no lesionarse, porque anoche partió a Inglaterra a hacerse la revisión médica en el Liverpool, donde jugará desde de junio) y después de más una media docena de intentos, con el contraataque de Banfield incluido.
Lo empezó a ganar gracias a Gonzalo Higuaín, que anticipó a Paletta ante un pase de Figueroa y lo definió cuando Banfield atacaba y buscaba el empate gracias a la justeza en la pegada de Marcelo Gallardo. River ganó más que un partido, porque le ganó a uno de los mejores equipos del campeonato, y sigue al acecho de Colón a un solo punto de distancia. Parece tener plantel para pelear en los dos frentes, tanto en el campeonato como en la Copa porque los juveniles que promovió Passarella (Lima, Augusto Fernández y Gonzalo Higuaín) demostraron estar a la altura de sus reemplazados.
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