A cualquier equipo que deba transitar el césped de una cancha de Córdoba, Rosario o Santa Fe le implica correr un riesgo. Por más diferencia que haya entre uno y otro equipo. River no iba a ser la excepción y debió caminar sobre una cuerda floja, hasta siete minutos del final del partido, cuando el empate hacía que las piernas no tuvieran la fortaleza de minutos antes y la mente no trabajara con tanta fluidez (léase nervios). Una circunstancia que duró hasta el momento en que Saviola (de gran labor) le diera a su equipo la cuota de aire fresco cuando puso la cabeza para alcanzar el triunfo. Una diferencia que -por entonces- ayudaba a no desesperar y a los cordobeses (más allá de darles otro empujón para complicarles el futuro), un golpe anímico como para resignarse a seguir luchando para zafar de alguna manera de ese compromiso con el descenso, que hoy parece lejano.
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Sin embargo -más allá de lo futbolístico- quedaron algunas premisas importantes.
¿Quién dijo que un equipo no puede soportar la presión de dos frentes? Llámese Libertadores y Clausura. River ganó en Córdoba a puro despliegue físico, después de un gran trabajo que logró apenas tres días antes, para dar vuelta un resultado adverso con Emelec.
Si a ello se le suma la capacidad individual de algunos jugadores, como el movedizo e inteligente Saviola, y un Ortega batallador y movedizo que, aunque con intermitencias, marcaba algunas diferencias sustanciales en lo que a manejo ofensivo se refiere. Tampoco se puede soslayar que el esfuerzo de estos jugadores merece un doble reconocimiento, porque los dos estuvieron en el límite natural que marca la resistencia física y soportando alguna molesta lesión, de ésas que no permiten un despliegue más veloz o interponer una pierna un poco más firme que lo necesario.
Belgrano fue sólido cuando tras el gol de Liendo (al minuto del complemento) el equipo cordobés se decidió a ser protagonista. Basó su juego en el propio Liendo y en el andar que imponía Martina en el medio y Lujambio en ofensiva. River se vio superado y, por momentos, descontrolado. Se retrasó y esperó que la pelota saliera de defensa para el contraataque, y el partido se hizo de ida y vuelta. Hasta que apareció el genio de Saviola y le dio la luz que necesitaba River.
Belgrano: Pontiroli; P. Rodríguez, D. Capria, Goux y Guzmán; Zárate, E. González y Martina; Liendo; Artime y Lujambio. DT: Ramacciotti. River: Costanzo; H. Díaz, Ayala, Yepes y Sarabia; Coudet, G. Pereyra y V. Zapata; Ortega; Saviola y Cardetti. DT: Gallego. Goles: PT 24m Yepes (R); ST 1m Liendo (B); 39m y 43m Saviola (R).
Cambios: PT 23m Cuevas por Zapata (R); 32m Ledesma por Coudet (R); ST 15m Mugnaini por Lujambio (B); 30m Sosa por Artime (B); 35m Romero por Ledesma (R); 36m Maldonado por Martina (B).
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