5 de marzo 2001 - 00:00

River dio vuelta una historia que se le presentó complicada

Es muy difícil enfrentar a River, mucho más cuando se le dan ventajas que al final resultan letales. Como le pasó a Independiente, a pesar de contar con un gol casi desde los vestuarios (1m 50s), tener la pelota en ataque y, lo que es peor, contar con tres situaciones claras para aumentar el marcador.

Cuando a Independiente «se le pasó el cuarto de hora», a River se le abrió un panorama impensado. Facilidad para salir a cortar en el medio y --funda-mentalmente-espacio para maniobrar en tres cuartos de cancha. Con sólo eso fue encontrando surcos y huecos para el remate. A veces por el andar de Sa-viola y otras por la movilidad de Ortega, que utilizaban a Cardetti, siempre buscando la diagonal o el acople de Coudet y Zapata.

Lo mejor de Independiente fueron los minutos iniciales donde trató de ahogar a River sobre su propia área. Subiendo por el lateral de Yepes-Gandolfi, tanto Vuoso como Marioni (intercalándose) podían encontrar el camino de la definición o del escalonamiento que llevara al equipo a situaciones como para preocupar a Constanzo. Sin embargo, River encontró de pronto en el medio la solución a sus problemas. Simplemente porque ni Vitali, ni Eluchans, ni Martínez ganaban en el despeje y tampoco respondían en ataque cuando Independiente se hacía de la pelota, sin decidirse a trabajar en ataque. Con el retraso de Saviola y Ortega a River se le hizo todo más fácil. Desde la salida hasta la llegada.

River encontró la fórmula que le permitió dar vuelta el resultado. Primero en una jugada donde se desprendió Saviola y envió a la red como si estuviera en el patio de su casa y algo más tarde (siete minutos después), cuando el mismo jugador envió un centro-shot que se coló por encima de Rocha para marcar el desnivel. Desde nuestra óptica fue un centro fallido que tuvo la complicidad del arquero.

Lo que llegó por vía de Cardetti y pudo ser mayor con dos mano a mano de Ortega y dos entradas de Saviola, que se perdieron entre sus propias piernas y las de Milito que tenía (junto con Ramírez) que apagar el incendio que venía desde la zona media por falta de marca. A pesar de esa circunstancia siempre a Independiente le quedó como símbolo la vergüenza para ir a buscar en medio de una defensa que se agrupaba como «Muralla China» y en las pocas ideas que podían aportar Prieto y Cambiasso. Tampoco Garnero encontró su lugar en la cancha y perdió eficacia y peso ofensivo. Intentar no es lograr el objetivo buscado y River lo había alcanzado y con creces. No sólo para mantenerse en soledad en la punta, sino para demostrar que su andar sigue siendo tan sólido como al principio.

River Plate:
Constanzo; H. Díaz, Celso Ayala, Yepes, Gandolfi; Coudet, Guillermo Pereyra, Zapata; Ortega; Saviola y Cardetti. DT: Gallego.

Independiente: Rocha; J. Martínez, Milito, J.C. Ramírez; Vitali, Ríos, Eluchans; Cambiasso; Forlán, Vuoso y Marioni. DT: Piazza.

Goles: PT 2m Forlán (I), 20m, 28m Saviola (RP); ST 2m Cardetti (RP).

Cambios:
ST 12m Alvarez por Zapata (RP), 14m Prieto por Ríos y Garnero por Eluchans (I), 23m Sarabia por Gandolfi (RP), 26m Domizi por Marioni (I), 34m Cuevas por Cardetti (RP).

Estadio: River Plate.

Arbitro: Sánchez.

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