17 de diciembre 2001 - 00:00

River espera aún el milagro

River espera aún el milagro
Seguramente en estos días Ramón Díaz estará lamentando su mala suerte. River se le «enderezó» después de haber perdido puntos vitales. No hay que ser mago para darse cuenta de que en su peso específico (futbolístico) River parece tener más que Racing. Tal vez la diferencia se encuentre centrada en la actitud. El que presenció el partido de ayer frente a Argentinos estará pensando ése ¿como puede ser que este equipo no esté peleando el campeonato de igual a igual?

Seguramente cuando observe el desempeño de Racing en Avellaneda su amargura será mayor. En fútbol las comparaciones sirven de poco. Aunque a esta altura del torneo se verá claramente que Racing no tiene un jugador de la categoría de D'Alessandro u Ortega, ni un jugador de la potencia de Coudet ni un goleador como Cardetti. Sin embargo, Ramón Díaz se estará echando culpas del equilibrio del equipo que tiene hoy y no encontró en su momento.

Chicago, Banfield y Colón marcaron a fuego las pretensiones de River, desnudando sus propias falencias. No habla el mismo idioma cuando ataca que cuando defiende y en esos partidos le faltó sincronización entre el trabajo defensivo, el funcionamiento de esa doble función que debe cumplir todo mediocampo y la labor defensiva, que a la postre fue lo más regular. Argentinos lo padeció en Caballito, donde había una cita de honor a dos puntas: uno, mirando la posibilidad del campeonato; y el otro, buscando un reacomodamiento en la tabla para salir de la acechanza del descenso.

En la medida que el técnico encontró en Ledesma y en una apretada línea de tres, la solución de sus males, el equipo fue conformando una idea futbolística diferente. Es cierto, tal vez era demasiado tarde, pero le sirvió para pelear hasta el final, achicar diferencias con este Racing -a veces increíblemente ganador-aunque siempre con esa gota de transpiración que no suelen aportar los más dotados en materia de fútbol.

River, en este último tramo, salió a pe-lear un resultado tras otro, a tratar de achicar diferencias en la medida de lo posible. Sabía que debía ganar siempre y así lo fue haciendo. Siempre dependiendo de algún traspié del puntero (como sucedió), en partidos difíciles, complicados y esa obligación de ser «protagonistas» porque no se podía dar el lujo de perder siquiera un punto. Los anticipó su técnico y peleó y seguirá peleando hasta el domingo, por una posibilidad que aún no está cerrada.

Argentinos lo padeció. Cuando esperó fue superado, cuando salió a buscarlo (y casi lo encuentra) tuvo pasajes favorables, pero en cuanto volvió a darle unos metros de ventaja «murió en su ley». Esa que indica que a los grandes equipos hay que jugarles al fútbol de igual a igual. Aunque -como en esta vez-a esa propuesta no le alcance para nivelar las cosas. River se fue sacando pecho, pero ya a sólo un partido para definir y con tres puntos abajo. El domingo harán su última patriada y como el mismo técnico señala: ¿Y... quién le dice?

Argentinos:
Sanzotti; Mantilla, Christian García y Pena; De Muner, Lien-do, Herrón y Seltzer; Insúa; Yaqué y Cordone. DT: Batista.

River:
Comizzo; Garcé, Celso Ayala y Yepes; Coudet, Ledesma, Cambiasso y Alvarez; D'Alessandro; Ortega y Cardetti. DT: R. Díaz.

Goles:
PT 27m Ortega (R); 41m Yaqué (A); ST 27m Yepes (R); 45m Cavenaghi (R).

Cambios:
ST 15m Martelli por Yaqué (A); 17m Cavenaghi por Alvarez (R); 25m V. Zapata por Cambiasso (R); 30m Pérez Castro por De Muner (A); 36m G. Pereyra por D'Alessandro (R).

Estadio:
Ferro (local Argentinos).

Arbitro:
Baldassi.

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