Augusto Fernández y Cristian van tras la pelota. River
jugó mal y perdió ante Paranaense en el partido de ida.
River pagó muy caro su desorden y falta de contundencia, y terminó perdiendo en su debut en la Copa Sudamericana ante un Atlético Paranaense que se defendió con prolijidad y jugó de contraataque.
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River manejó la pelota durante casi 80 minutos, pero no creó demasiadas situaciones de gol y las que generó fueron con remates de media distancia o desordenados centros al área chica para que se luciera el arquero Cléber.
Un error en la marca en la mitad de la cancha de la dupla Pusineri-Marcelo Sosa le permitió a Denis Marques generar un contraataque que terminó con el gol de Marcos Aurelio, y a partir de allí el equipo brasileño se agrupó en su campo dejando a sus dos veloces delanteros para un contraataque.
River pagó muy caro precio a una formación poco habitual, con jugadores que no estaban acostumbrados a jugar juntos en un mismo equipo y sin continuidad. Tuvo como punto más flojo la contención en la mitad de la cancha y su zona defensiva. Con los ingresos de Belluschi, Higuaín y Ortega, el equipo dirigido por Daniel Passarella mejoró ofensivamente, pero sólo le sirvió para empujar hacia el área de un Paranaense que juntó mucha gente en esa zona y defendió la ventaja como pudo.
En el balance final, el arquero Cléber terminó siendo la figura, sin tapar ningún mano a mano, sino demostrando sus reflejos ante los remates de media distancia, preferentemente de Belluschi, y rechazando con los puños los imprecisos centros que tiraba el equipo argentino.
Ahora, River está obligado a ganar y por más de un gol en su viaje a Brasil o, si no, se tendrá que olvidar de la Copa Sudamericana.
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