La historia se repite una semana tras otra. River sufre en el primer tiempo y termina apabullando a su rival en el segund o. Es como si se tomara 45 minutos para estudiar al equipo adversario para después aplicar «el diagnóstico adecuado» y la medicina necesaria para llevarse el triunfo, los puntos y alcanzar la punta.
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Lo mismo ocurrió ayer en Córdoba ante Talleres, aunque con algunas variantes: River se puso en ventaja a los cuatro minutos sin merecerlo y después le dejó el terreno y la pelota a Talleres que con la velocidad de Claudio «el yerbatero» González lo complicó muchísimo.
Se podría decir que River comenzó con problemas defensivos notorios. Sobre todo, por su lateral izquierdo, donde Devallis le ganaba las espaldas a un desatento Zapata mientras Claudio González desbordaba con facilidad a Demichelis, que le costaba marcar hacia la izquierda. Hasta que llegó la jugada del penal que convirtió Real, y Talleres pudo irse al descanso en ventaja.
Nada cambió hasta que Manuel Pellegrini hizo entrar a Lequi por Zapata. Con ese cambio solucionó los problemas defensivos y, fundamen talmente, cuando reemplazó a D'Alessandro por un apático Ludueña para manejar los tiempos del equipo. D'Alessandro jugó apenas 36 minutos y le alcanzaron para convertirse en figura. Fue el iniciador de la jugada del segundo gol que convirtió Coudet y marcó el tercero con una definición de alta categoría, después de una pared con Cavenaghi. En síntesis, jugó e hizo jugar a sus compañeros, fue «el dueño de la pelota» y mostró que es uno de los jugadores más desequilibrantes del fútbol argentino. Fue la clave del resurgimiento de un River que había sufrido más de lo necesario y que terminó a «toda orquesta» incluyendo un tiro libre de Cavenaghi que rebotó en el ángulo del arco de Islas.
Talleres hizo lo que pudo, que no fue mucho, por cierto. Planteó el partido de igual. Tuvo actitud para atacar siempre, aun en la adversidad, pero fue ampliamente superado por las individualidades de un River que parece siempre dormido en el inicio, pero que cuando se despierta se presenta como un equipo arrollador.
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