Claudio Husaín convirtió frente a su ex equipo, Vélez.
No se notó la diferencia. River jugó con 10 futbolistas habitualmente suplentes, pero tuvo un rendimiento muy parecido al que generalmente muestran los titulares y le ganó a Vélez con mucha más amplitud de lo que marca el 1 a 0 final.
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River tuvo seguridad defensiva, destacándose la solvencia de Cristian Tula y el constante trajinar de Roberto Rojas (que casi hace un gol parecido al que le hizo a Boca hace unos años, gambeteando desde su área hasta la rival pero elevó el remate final). Manejó la mitad de la cancha, sobre todo por la habilidad de Rubens Sambueza y su potencia en ataque, aunque Sand y Maximiliano López desperdiciaron varias situaciones favorables de gol.
Vélez, superado futbolísticamente, intentó suplir con lucha la falta de juego y buscó sorprender con la potencia de Rolando Zárate.
Lo consiguió en dos oportunidades pero el delantero no pudo convertir.
Para el apunte quedaron en favor de River cuatro remates que dieron en los postes y una jugada donde River estuvo en situación de convertir en cuatro oportunidades consecutivas. Primero remató Maximiliano López y rechazó Peratta, volvió a disparar dos veces más el delantero y primero De Souza y después Fuentes rechazaron de la línea de gol, y por último le pegó Sambueza y la pelota rebotó en el travesaño. Por eso parecía que el gol del triunfo nunca iba a llegar, hasta que lo consiguió Claudio Husaín solo y con el arco libre.
River ganó y sigue a dos puntos de Boca. No renuncia a la ilusión del Campeonato por la Copa Libertadores y demostró que tiene reservas en las que apoyarse cuando los titulares sientan el cansancio de las dos competencias.
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