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14 de febrero 2002 - 00:00

River y Talleres empataron por la Copa

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El potencial futbolístico que brindan Ariel Ortega, Andrés D'Alessandro, Juan Esnaider y Daniel Fonseca, entre otros, quedó diluído en un pobre desempeño colectivo, que ya había mostrado el pasado domingo ante el mismo rival por el torneo Clausura, cuando lo venció agónicamente por 3 a 1.

River fue un conjunto de estrellas desparramadas en el campo, pero no tuvo ángel futbolístico para sobreponerse a un rival inteligente, que de haber mostrado mayor audacia se hubiese llevado más que un punto de Núñez.

De esta manera se produjo el debut de los cinco equipos argentinos que participan en el certamen, con una particularidad: ninguno pudo ganar.

Talleres había perdido en México, San Lorenzo cayó en Bolivia, Boca Juniors igualó en La Bombonera y Vélez Sarsfield empató en la ciudad azteca de Morelia.

El conjunto de Ramón Díaz fue despedido entre los silbidos y la indiferencia de un público que no encuentra identificación con el juego de su equipo.

Una vez más River careció de patrón futbolístico y se entregó a sus individualidades, pero no encontró el camino porque tuvo un adversario prolijo e inteligente que nunca perdió el control del partido.

El local fue mayoritariamente el protagonista del partido, pero en situaciones de riesgo estuvieron parejos: River no las concretó por la seguridad de Mario Cuenca y Talleres porque careció de audacia para dar el golpe.

El equipo cordobés priorizó el empate y no se animó a salir de ese libreto pese a que su rival, presionado por la necesidad de ganar, le entregó ciertas facilidades.

El conjunto de Núñez, que nuevamente tuvo en Ariel Ortega a su jugador más claro, generó cinco situaciones de peligro, pero sus definidores: D'Alessandro, Cavenaghi, Esnaider, Coudet y Alejandro Domínguez, fallaron en la puntada final.

En el análisis, esa producción dejó un saldo deficitario para un equipo al que le sobraban variantes de juego por la jerarquía de sus protagonistas.

Talleres, con mucho menos potencial pero mayor inteligencia, tuvo casi las mismas chances para ganarlo, aunque su falta de decisión y algunas intervenciones de Angel Comizzo se lo impidieron.

River, con D'Alessandro, Ortega, Cavenaghi, Esnaider, Coudet y después con Fonseca y Domínguez, no fue el equipo ofensivo que prometió su entrenador y mostró un nulo grado de eficacia para superar a Talleres, bien ordenado hacia atrás.

Ramón Díaz quedó afónico en la línea de cal pidiéndole entrega a sus jugadores, pero no comprendió que a su equipo no le faltó voluntad sino fútbol.

Y eso fue precisamente lo que no le perdonaron sus exigentes simpatizantes, quienes temen que este año se consuma sin festejos, como ocurrió la temporada pasada.

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