San Lorenzo fue un ganador "clásico"

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La historia vuelve a repetirse. San Lorenzo jugó un partido especial contra Boca y lo derrotó sin atenuantes en su mejor actuación en el torneo Clausura.

Boca sintió mucho las ausencias de Palacio, Gago y Battaglia y perdió, principalmente, la lucha en la mitad de la cancha donde San Lorenzo con los despliegues de Rivero y Mateo en la recuperación y los talentos de Ferreyra y Barrientos manejó la pelota y los tiempos del partido.

El penal de Ledesma, mano intencional desde el suelo cortando un avance de José Saturnino Cardozo, facilitó las cosas para San Lorenzo, porque le permitió retrasar sus líneas y jugar de contraataque, situación en la que se siente más cómodo.

Boca empujó en lugar de atacar. Sin movilidad, Barros Schelotto se entregó mansamente a su marca, y Palermo tuvo una lucha particular con Jonathan Bottinelli en la que perdió más veces que las que ganó. Por eso su mejor arma ofensiva fueron las proyecciones de Hugo Ibarra y Morel Rodríguez, aunque sus centros no siempre encontraban el destino deseado.

San Lorenzo se quedó sin la experiencia de Paolo Montero a los 4 minutos de juego, pero no se sintió su ausencia porque su reemplazante Bianchi Arce, jugó a los 18 años con la tranquilidad de un veterano y se apoyó en su compañero Bottinelli, que ordenó a toda la defensa.

Tuvo en el reaparecido ( después de 4 fechas de suspensión) Pablo Barrientos a un inteligente conductor, que siempre supo cuándo había que frenar y cuándo acelerar los ataques. En el primer tiempo atacó con dos delanteros altos y potentes, por lo que terminó buscándolos por arriba. Con la salida de José Saturnino Cardozo (también contracturado) cambió el esquema, porque su reemplazante, Darío Bottinelli, se movió por todo el frente de ataque y hasta bajó unos metros para juntarse con Barrientos en la generación de juego.

Boca tuvo más amor propio que fútbol. Reemplazó la falta de un circuito de juego por el coraje de Federico Insúa para mostrarse y pedirlas todas, aunque las cosas le salieran mal, sumado a la constante subida de los dos laterales. La consecuencia de ello es que pobló de centros el área de San Lorenzo, pero sin precisión y salvo dos cabezazos francos de Silvestre que pasaron cerca, sin peligro.

San Lorenzo se «agazapó» en su campo buscando el contraataque que definiera el partido y lo consiguió luego de una gran «trepada» de Diego Rivero por la derecha, que terminó con un centro raso que Barrientos dejó pasar entre sus piernas y Darío Bottinelli mandó a la red de emboquillada por sobre la cabeza de Abbondanzieri.

Boca siguió presionando y el gol de Insúa en el final fue un premio personal al mejor jugador de su equipo, pero no le alcanzó para dar vuelta la historia.

San Lorenzo le volvió a ganar a Boca, es el único equipo grande que tiene un historial favorable con los xeneizes y aunque algunos dicen que la historia sólo sirve de marco de referencia y no existen «las paternidades», la casualidad dice que cuando peor está San Lorenzo, más fácil le gana a Boca y eso volvió a suceder ayer, aunque algunos lo atribuyan a otro axioma futbolístico: « técnico que debuta gana» y ayer Oscar Ruggeri, dirigió por primera vez a San Lorenzo.

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