San Lorenzo ganó con lo justo, mereció más
-
Cuándo vuelve a correr Colapinto con Alpine tras el GP de Miami
-
Inter campeón: venció al Parma y se coronó en el Scudetto con Lautaro Martínez como líder
CONCEPCION 1
San Lorenzo: Campagnuolo; Serrizuela, Ameli, Rivarola, Paredes; Pusineri, Michelini, Romagnoli, Leonardo Rodríguez; Raúl Estévez y Abreu. DT: Pellegrini.
Era un partido de necesidades. La tenía Deportes Concepción, porque había empatado con Nacional de Montevideo en Chile; la tenía San Lorenzo, porque había perdido con Wilstermann en Bolivia. Los dos necesitaban un triunfo para aventar fantasmas, aunque el técnico chileno haya manifestado «que firmaba un empate». No lo alcanzó. Ganó San Lorenzo ajustadamente por 2 a 1.
Antes de que se cumpliera un minuto de juego quedó establecido lo que pretendían uno y otro equipo: remate de Estévez que Navarro Montoya desvió por su gran oficio (le sacó un remate a Romagnoli, otro a Abreu y un cabezazo a Ameli. Más tarde el arquero se erigió en figura al sacar tres pelotas que llevaban destino de red, a pesar de que se le escapó el remate de Leo Rodríguez que entró mansamente en el arco.
San Lorenzo hizo todo. Se hizo de la pelota con dos implacables marcadores (Pusineri y de manera excluyente Michelini), dos hombres de enlace (Romagnoli por izquierda y Leo Rodríguez mucho más suelto). San Lorenzo desde ese primer minuto se dio cuenta de que el negocio estaba por la punta derecha. Vía Rivarola, siguiendo por Pusineri y terminando con el manejo de Estévez, abusando de las ventajas que le daba Donoso. Fácil, sumamente sencillo para ganar la pelota y ponerla siempre en los huecos que encontraban los hombres de San Loren-zo. Hasta que Abreu tomó una pelota que le entregó gentilmente Bautista para sacar un remate violento que dejó en el camino a Navarro Montoya.
A Deportes Concepción sólo se le aclaró el panorama cuando de tanto chocar, por deficiencias propias en las entregas, acertaron en un centro y se encontraron que San Lorenzo en su defensa daba tantas ventajas como el conjunto chileno y en una «devolución de gentilezas», Ibáñez se adelantó a Pare-des y consiguió achicar el marcador.
Los chilenos quedaron expectantes, tal vez esperando que Almendra (el único hombre con vocación en el armado o intentar algún escalonamiento más profundo) pueda aprovechar algunas de las posibilidades que daba la defensa de San Lorenzo, que no eran pocas. A la luz que tampoco los argentinos acertaban en hilvanar algún ataque profundo.
Mucho menos cuando salió Leo Rodríguez y Erviti pasó a trabajar en un armado que no llegaba nunca. El partido quedó planteado de manera definida: San Lorenzo tratando de trabajar en ataque (perdió una pelota Pusineri y otra sacó milagrosamente Navarro Montoya) y Concepción esperando, por si le llegaba alguna jugada, que no llegó...




Dejá tu comentario