18 de marzo 2012 - 17:34

San Lorenzo tuvo todo para ganar pero un error lo condicionó

Clima caliente en el Bajo Flores. San Lorenzo ganaba pero Colón empató en una insólita jugada y desató la ira de todos en el Nuevo Gasómetro.
Clima caliente en el Bajo Flores. San Lorenzo ganaba pero Colón empató en una insólita jugada y desató la ira de todos en el Nuevo Gasómetro.
San Lorenzo, que ganaba y tenía un hombre más, quedó envuelto en una jugada confusa y cedió un empate 1-1 ante Colón de Santa Fe, en un partido desarrollado en el estadio Nuevo Gasómetro por la sexta fecha del torneo Clausura de fútbol de primera división. 

San Lorenzo se puso en ventaja a los 44 minutos, cuando un remate desde afuera del área de Enzo Kalinski se desvió en Adrián Bastía y descolocó al arquero Diego Pozo.

Pero Colón, que jugaba con uno menos por la expulsión de Esteban Fuertes a los 30, lo empató a los 67 en una insólita jugada. Los jugadores de San Lorenzo se desentendieron de la acción por una supuesta posición adelanta porque el asistente del árbitro Diego Abal levantó la bandera, pero el juez no le hizo caso, el juego siguió y Federico Higuaín mandó un centro para que Ariel Garcé marcara el empate ante la pasividad de todos los futbolistas locales.

La polémica se extendió luego del partido y provocó la furia de los simpatizantes de San Lorenzo, que quisieron invadir el campo de juego y se enfrentaron con la policía, que apeló a los gases lacrimógenos para tratar de apaciguar la situación.

Los dirigidos por Leonardo Madelón fueron los claros dominadores del partido, a través de la tenencia de la pelota y llegadas al área rival.

El mediocampista Leandro Romagnoli, en su rol de conductor, tuvo una buena tarea, sobre todo en la primera mitad, abasteciendo a los delanteros Juan Salgueiro y Carlos Bueno y en asociación con Adrián Martínez y Enzo Kalisnki, quienes aportaban desbordes por el sector derecho.

Salgueiro pudo haber quebrado el cero en el marcador en varias oportunidades, pero el arquero Diego Pozo se lo impidió. La más concreta se produjo a los 13 minutos, cuando el defensor Maximiliano Pellegrino, tras centro de Romagnoli, cometió un error en la recepción que no pudo capitalizar el atacante uruguayo.

Colón, que contó con dos encargados de armar juego como fueron Federico Higuain y Lucas Mugni, nunca pudo equilibrar las acciones que proponía San Lorenzo porque perdía en el mediocampo ante el quite y buen manejo de Néstor Ortigoza, Kalinski y Romagnoli y además la defensa no ofrecía garantías.

A esa problemática se sumó la expulsión de su delantero y capitán, Esteban Fuertes, quien a los 30 le propinó un golpe en el rostro, sin pelota, al defensor Juan Palomino. Desde entonces, el local, que había bajado su intensidad en ataque, fue en busca del primer gol del encuentro.

Recién a los 44 minutos llegó el desahogo para el equipo de Leonardo Madelón, con un remate de Kalinski, que se desvió en el codo derecho de Bastía y descolocó al arquero Pozo.

En el segundo tiempo, Colón, afectado por tener un jugador menos, se recluyó en su área, apostando por un contraataque. Su hinchada, descontenta por los resultados, arrojó piedras a la cancha.

San Lorenzo tenía el control de la pelota, no arriesgaba y se mostraba conforme con la obtención de tres puntos vitales en su lucha por mantenerse en la máxima categoría del fútbol argentino.

Hasta que a los 67 minutos se produjo una situación que derivó en el empate del conjunto santafesino. Fue cuando la defensa local se desentendió de una jugada al ver que el segundo juez asistente, Julio Fernández, anulaba el avance visitante por fuera de juego del atacante Higuaín.

Sin embargo, Abal dejó seguir ante la pasividad de los jugadores de San Lorenzo y la oportuna intervención de Ariel Garcé, quien conectó con el pie derecho el centro de Higuaín, decretó el 1-1.

El equipo de Madelón intentó ponerse en ventaja una vez más ante la cerrada defensa de Colón, y estuvo cerca de hacerlo, con un remate del ingresado Chávez que pasó por encima del travesaño. Pero ya había perdido la batalla contra sus propios nervios.

Finalizado el encuentro, el árbitro y sus colaboradores debieron retirarse escoltados por la policía ante la agresión de los hinchas locales, que arrojaron elementos contundentes al campo.

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