Los organizadores del Gran Premio de Malasia, previsto para este fin de semana, no tienen la intención de anular la carrera, a pesar de la amenaza de una guerra en Irak, según anunciaron ayer. No obstante, Jamaluddin Jarjis, secretario de Estado de Finanzas de Malasia, declaró que la inminencia de una guerra desalentaría a una parte de los espectadores europeos, que renunciarían a viajar a Kuala Lumpur y asistir a la segunda prueba del Campeonato del Mundo de Fórmula 1.
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