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13 de abril 2014 - 21:17

Semana Santa

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Hace tres años que River es el único equipo del fútbol argentino que te asegura un marco imponente a la hora de entrar a la cancha. El estadio lleno, esté quien esté del otro lado; haga frío o calor; sean las 18 o las 21 hs.

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Un equipo que puede jugar bien, regular o mal pero va en busca del partido desde el inicio. Una hinchada que acompaña como ninguna.

Hasta algo pasada la primera media hora, todo era de River menos el resultado. Ya habían pasado algunas oportunidades perdidas pero todo parecía indicar que un gol terminaría con todo el suplicio.

-¡¡¿Podemos definir con precisión carajo?!!! Fernandito en la puerta del arco, Carbonero en el área chica, Teo otra. Dejémonos de joder hermano porque esta regla de llorar después en nuestro arco es más vieja que la bombacha.

Y fue así que Rafaela tuvo tres ocasiones seguidas en menos de un minuto.

-¡Si el Polaco Bastía me hace un gol de taco desde afuera del área chica, me voy caminando a Luján marcha a tras y en ojotas!

El segundo tiempo empezó igual que el primero. River lo fue a buscar desde el inicio y un remate de Fabbro, activo aunque algo impreciso, fue rechazado por el arquero. Crecía la figura de Carbonero y Teo desperdiciaba oportunidades tocando con cierta displicencia.

Hasta que a los 9 minutos un tiro de esquino fue desviado en el primer palote cabeza por Cavenaghi, y Carbonero entrando en el segundo puso el 1 a 0.

-¡Gooooooolllllllllllllllll! ¡Gooooooooooollllllllllllllllllll! ¡Que alivio Cristo! ¡Cuándo se nos empiezan a meter atrás, es cuando más se nos complica y no sabemos resolver!

Ahí empezó a quedarse River y en una llegada de Rafaela se lesionó Barovero que ya venía con dificultades desde aquella salvada providencial en el primer tiempo.

-¡Pero la PMQMP! ¡Se lesiona Trapito en estos momentos de definición del torneo! ¡Estamos meados por Dumbo!

A los 30 minutos, con un Teo despreciando ocasiones de gol la gente empezó a pedir al Keco. Y no era un capricho porque con espacios era potencialmente más productivo un jugador rápido y escurridizo que dos centrodelanteros tirando a lentos.

Tuvo el empate a los 30 minutos Rafaela en los pies de Depetris pero definió como mi tía Teodora.

A los 32 vino la jugada clave de la noche. Conde, arquero de Rafaela, le comete infracción a Teo dentro del área, se va expulsado y penal.

Entra Marinelli, arquero de River a préstamos en Rafaela, y el Cavegol estrella la pelota en el travesaño.

-¡Menos mal que expulsaron al arquero y están con uno menos, porque si salen a buscar desesperados el empate se arriesgan mucho atrás! Después del penal errado, 11 contra 10 es otra cosa.

Y a los 40, cuando la gente seguía pidiendo al Keco, Teo la paró con el pecho en la puerta del área chica y definió arriba inatajable.

-¡Gooooooooooooolllllllllllll, vamos carajo! ¡De-fi-ni-do! ¡Empezó la fiesta en la tribuna!

Ganamos 2 a 0. Parecía que se iba a complicar pero se abrió finalmente el partido y el resultado. Anduvimos mejor en la segunda parte y ahí vinieron los goles.

Se vienen Estudiantes y Velez en la misma semana.

-¿Qué? ¿Qué nos conviene que boquita le gane a Colón? ¡Noooooooooo querido! ¡Que boquita pierda siempre!

¡Que sea semana santa y no calvario! Je je.

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