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27 de mayo 2014 - 23:06

Sigue el caos: ahora Brasilia fue víctima de protestas y represión

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Brasil no tiene paz. Continuaron las protestas por el inmenso gasto público invertido en la Copa del Mundo.
La policía reprimió con caballos y gases lacrimógenos a unas 2.000 personas que protestaban contra el Mundial y pretendían llegar al estadio de Brasilia, donde se exhibía la Copa que estará en juego en el torneo de la FIFA.

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La protesta fue convocada por movimientos sociales que se oponen al Mundial y al elevado gasto público que ha supuesto, a la que se unieron grupos de indios que antes se habían congregado en Brasilia para exigir celeridad en la demarcación de sus reservas.

Los manifestantes intentaron llegar al estadio Nacional Mané Garrincha, donde se exhibía la Copa del Mundo, que hizo su penúltima escala en la capital, tras haber sido mostrada en 89 países y decenas de ciudades brasileñas.

El trofeo será llevado en las próximas horas a San Pablo, ciudad donde será inaugurado el Mundial el próximo 12 de junio, con el partido que disputarán las selecciones de Brasil y Croacia.

La manifestación fue convocada por el Movimiento de Trabajadores Sin Techo (MTST) y el llamado Comité Popular de Brasilia, que forman parte de los colectivos que se oponen a la celebración del evento de la FIFA en Brasil bajo el lema "No va a haber Mundial".

La marcha comenzó en la terminal de autobuses de Brasilia, a unos dos kilómetros del estadio, hacia donde la multitud marchó en forma ordenada hasta ser contenida por un fuerte cordón policial, con lo que se desataron los primeros desórdenes.

Algunos manifestantes lanzaron piedras hacia los policías, que respondieron con gases lacrimógenos y tropas de caballería que cargaron contra la multitud y la dispersaron por momentos.

Los revoltosos, sin embargo, se reagruparon varias veces y se mantenían en los alrededores del estadio, aunque no lograban acercarse a menos de 500 metros.

Debido a los disturbios, las autoridades bloquearon el tránsito por el Eje Monumental, una céntrica avenida de Brasilia que lleva al estadio y se comunica con la Explanada de los Ministerios, en la que se sitúan todos los edificios del poder público, incluidos el Palacio presidencial y la sede del Congreso.

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