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Una cuota de talento, que es posible que no entre en juego en gran parte del partido, pero cuando lo hace no hay defensa que deje de temblar. Esta es una verdad a gritos y ya es más que vista: sea en River, sea en la Selección. Ayer, Ortega se jugó (como siempre) en ataque. Tanto como para decir «cuidado, aquí estoy yo», y bastaron cinco minutos para que luciera en todo su esplendor.
Otro elemento para destacar en este River actual es -sin dudas-las El resto fue lo conocido. Trabajando en defensa Garcé, Ayala y Rojas (hasta su expulsión), Ledesma y Zapata en la contención más que en el armado y tres cartas de triunfo: Ortega (el factor desequilibrante), D'Alessandro (con su cuota de buen fútbol) y Cavenaghi (el ariete del área y autor del primer gol).
Ortega primero golpeó de penal y, a poco del final, casi desde su área comenzó a llevarse gente detrás suyo y envió a la red para marcar uno de esos goles que -finalmente-quedan en el recuerdo. River alcanzó los tres puntos, la tranquilidad que presupone un triunfo en el comienzo y también evidenció que en ataque le dará batalla a cualquiera, más allá de erigirse (como se presuponía) en candidato.
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