Tigre consiguió un triunfo valioso para ilusionarse con la salvación de la Promoción, al derrotar por 2-1 al puntero Vélez Sarsfield, en atractivo partido correspondiente a la 16ª fecha del torneo Clausura.
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El equipo de Victoria llegó de esta manera a 142 puntos en el acumulado global de las tres temporadas, quedando con un promedio de 1,279 por encima de Arsenal, River, Gimnasia, Huracán y Quilmes.
Denis Stracqualursi, goleador de la temporada y del presente campeonato con 10 conquistas, abrió la cuenta para Tigre, a los 25 minutos, mediante un tiro penal, tras infracción en el área de Iván Bella a Martín Galmarini.
Ricardo Álvarez, con un perfecto remate desde fuera del área, estableció la igualdad provisoria para Vélez, a los 62. Pero dos minutos más tarde, el conjunto de Victoria volvió a festejar con una extrañísima conquista de Gastón Ángel Díaz que, a la postre, se convirtió en definitiva.
El equipo de Liniers, pese a la derrota (la cuarta en el torneo), conserva la punta, con 30 unidades, pero podrá ser alcanzado si Godoy Cruz supera a Gimnasia y Esgrima de La Plata en el cierre de la fecha.
Por actitud y concentración, Tigre asumió este encuentro como una verdadera final. Y como tal trató de controlar a su rival, cortándole el circuito de juego que pudiesen diseñar Juan Manuel Martínez y David Ramírez, muy aislados del resto de sus compañeros, durante los 45 minutos iniciales.
En ese período inaugural, el equipo local mostró sus credenciales y pegó justo con un penal convertido por Stracqualursi (lo pateó fuerte y al medio), después de una falta de Bella a Galmarini.
Diego Castaño (quien salió lesionado), Diego Morales (desequilibrante y decisivo en la creación) y el citado Stracqualursi fueron los valores más destacados en un Tigre que salió a jugar su partido: morder en todos lados
Vélez tardó en reaccionar y lo hizo recién en la segunda mitad. Con el atrevimiento de Álvarez y algunas pinceladas de Ramírez, el conjunto dirigido por Ricardo Gareca se animó a pelear más arriba.
Así, el juvenil Álvarez corrió de izquierda a derecha y sacó un latigazo que se tradujo en el empate parcial.
El técnico Arruabarrena mandó rápidamente señales desde el banco. Adentro Rubén Botta (para tener la pelota) y Gastón Ángel Díaz (para intentar equilibrar la lucha en el medio). Y el exmediocampista de Colegiales se erigió en héroe inesperado, cuando metió un centro-tiro al arco, que por acción del viento se le volvió incontrolable a Marcelo Barovero y decretó el 2-1.
De allí hasta el final, Tigre buscó cederle la pelota a su rival que la manejó como siempre, con criterio, aunque en esta ocasión le faltó profundidad, más allá de que el arquero Daniel Islas mostró sobriedad y casi no fue inquietado.
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