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Los cambios introducidos por el técnico argentino Francisco Ferraro con relación al partido ante Estados Unidos (donde la Selección cayó por 1 a 0) surtieron efecto. Porque los ingresos desde el comienzo de los mediocampistas Juan Manuel Torres y Neri Cardozo aportaron una mayor dinámica y una mejor distribución de pelota.
Además, la inclusión de Messi como media punta (en reemplazo de Pablo Vitti) le dio otra tónica a un equipo que, si bien no desplegó un fútbol de alto nivel, por lo menos dominó a un adversario con carencias ofensivas.
Sin embargo, a pesar de su dominio, a la Selección argentina le costó superar el ordenado escalonamiento defensivo egipcio. El único que aportaba cierta habilidad fue Messi, mientras que Zabaleta se mostraba contenido y no incursionaba en el campo contrario.
El cerrojo egipcio se quebró apenas comenzada la segunda parte, porque, a los 2 minutos, Zabaleta llegó hasta el fondo y mandó un centro, Gustavo Oberman bajó la pelota y Messi llegó para empujarla a la red. Con el gol, desapareció la presión y mejoró el nivel de juego. Argentina no pasó apremio alguno y a partir de la diferencia comenzó a regular el ritmo. A pesar de que Ferraro priorizó cuidar el resultado (hizo ingresar a Biglia por un cansado Messi) en lugar de profundizar el ataque, cuando se jugaban los últimos segundos del partido llegó el segundo gol con un buen remate de Zabaleta.
Argentina, con el triunfo, no sólo espera con mejor ánimo el partido del sábado ante Alemania, sino que mantiene intactas sus ilusiones de avanzar a la segunda ronda.
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