9 de marzo 2001 - 00:00

Triunfo de Rosario que no dejó dudas

El defensor de Vélez Sebastián Méndez despeja ante Rafael Maceratesi
El defensor de Vélez Sebastián Méndez despeja ante Rafael Maceratesi
Rosario Central respira un poco más aliviado en la Copa Libertadores de América. Anoche le ganó con toda claridad como local a Vélez por 2 a O y alcanzó a este equipo -ambos con seis puntos-en el liderazgo del Grupo 1.

Lo que vale la inspiración de un goleador. De esto puede dar fe Rosario Central, que de la mano de Pizzi fue amasando un triunfo fundamental para su futuro en la Copa Libertadores, y nada menos que ante Vélez, uno de los mejores del grupo.

Antes de cumplirse el cuarto de hora, el partido se presentaba cerrado, de pronóstico reservado. Pero llegó un centro desde la derecha que Pizzi aprovechó al máximo apenas conectando la pelota con la punta de su botín derecho. Primer cachetazo para Vélez. El segundo gol vendría a través de una jugada que el propio Pizzi inició en el área adversaria haciéndolo pasar de largo a Méndez para luego habilitar a Maceratesi, quien convirtió sin problemas.

La contundencia de Central contrastó con la escasa puntería de Vélez, que perdió en las dos áreas. El técnico Tabárez, en un intento por dotar a su equipo de mayor poder ofensivo, hizo ingresar a Müller. La pelota empezó a rodar muy cerca del área rosarina. Vélez empujaba más de lo que jugaba, pero sin embargo, le faltaba decisión para definir la jugada en los últimos metros de la cancha. Central se agrupó bien en su campo y, cuando se lo permitían las circunstancias, salía rápido de contraataque. Por esa vía, el ganador estuvo a punto de estirar las diferencias frente a una defensa a la que siempre los delanteros de Central la sorprendían adelantada y, en ocasiones, a contrapierna. La firmeza de Loeschbor y Lequi podía más que las ganas de los delanteros de Vélez. En realidad, Central siempre pudo más durante toda la noche. La contundencia de Pizzi, la habilidad de Ezequiel González, la presencia siempre importante de Maceratesi y la disciplina táctica del resto fueron argumentos demasiado poderosos para Vélez, que anoche paseó por Rosario una llamativa impotencia.

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