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30 de marzo 2007 - 00:00

Un Cañas imparable se metió en la final del Masters de Miami

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Con puño cerrado, Guillermo Cañas festeja su pase a la final del Masters de Miami.
El argentino Guillermo Cañas, proveniente de la clasificación, venció anoche al croata Iván Ljubicic (7) por 7-5 y 6-2 y se clasificó finalista del Masters Series de tenis de Miami, que se juega sobre cemento con premios por 3 millones 450 mil dólares.

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A un semestre de su regreso al circuito, tras una suspensión de 15 meses por doping, el tenista de Tapiales alcanzó la segunda final de un Masters en su carrera.

Cañas, número 55 del ranking mundial, buscará el octavo título de su trayectoria ante el serbio Novak Djokovic (10), a quien nunca enfrentó en el circuito.

En el camino hacia la decimoquinta final ATP de su carrera, el argentino eliminó a tres jugadores ubicados en el "top ten": el suizo Roger Federer (1) en octavos de final; el español Tommy Robredo (6) en cuartos y Ljubicic (7) en semifinales.

El croata sufrió la segunda derrota con "Wily" en igual cantidad de partidos jugados.

La anterior fue por 6-4 y 7-5 en la primera ronda de la edición 2000 del mismo torneo.

Cañas, primer representante de La Legión en ganar un Masters Series en Canadá 2002, confirmó su mejor producción en Key Biscayne, tras los octavos de final conseguidos en 2004.

Y ratificó el excelente inicio de temporada tras los títulos conseguidos en el challenger de San Pablo y el ATP de Costa do Sauipe.

El argentino entrenado por Gastón Etlis ofreció un ejemplo de lucha, constancia, temperamento y contundencia para alcanzar la final del torneo conocido como el quinto Grand Slam.

Cañas aguantó el arranque demoledor del croata, mostró templanza para afrontar los puntos decisivos y fue letal para capitalizar sus momentos en el partido.

La clave del juego residió en su efectividad para aprovechar el ciento por ciento (3-3) de las chances de quiebre a diferencia de Ljubicic, quien dilapidó las siete ocasiones que dispuso.

El partido tuvo dos momentos bien marcados para el argentino.

Hasta el primer quiebre, el croata fue un jugador peligroso por su saque devastador y la contundencia de su revés.

En ese parcial, el número siete del mundo conectó cinco aces y ganó el 89 por ciento de los puntos jugados a partir de su primer servicio.

Pese a ello, Cañas mantuvo la paridad con capacidad para luchar y resistencia física que, entre otras cosas, le permitieron levantar un 0-40 cuando el croata ganaba 2-1 en el primer set.

Paulatinamente, el argentino impuso su táctica de peloteo largo para mantener a Ljubicic lejos de la red hasta generar la primera posibilidad de quiebre que le dejó el primer set en bandeja.

Entonces, el juego se volcó decididamente a favor del jugador de Tapiales por la frustración de un rival, que se entregó cuando perdió su saque por segunda vez y el marcador quedó 7-5 y 3-2 en contra.

Cañas agigantó su figura, soltó su brazo derecho, pegó con precisión y cerró, sin errores, un partido que lo transportó a un momento tantas veces soñado durante la suspensión por doping.

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