El equipo Juvenil B de Barcelona demostró que en inferiores, no se preocupa solamente por el resultado sino que más bien le da mucha importancia a las formas.
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Por eso, cuando disputaba un partido en La Masía (conocido lugar donde se forman a los juveniles) ante Castelldefels se dejó empatar un partido luego que el árbitro convalidara un gol con el arquero rival tirado en el piso por un golpe.
"Somos un club modelo. Nos teníamos que dejar empatar". Así de sencillo explicó la situación el técnico Sergi Barjuan, quien dio la orden de dejarse empatar.
De esta manera, y luego del gol de Carlos Martínez, se puede observar como los jugadores de Barcelona se quedan parados mientras el rival se dirige derecho al arco para poner el marcador igualado.
"No había más remedio, nos teníamos que dejar empatar. Somos un equipo modelo en el ámbito catalán, español, europeo y mundial y estos hechos ayudan a hacer fuerte a la cantera", volvió a remarcar el DT. Un culto del juego limpio. Para imitar.
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