Boca hizo seis goles, pareció reencontrarse con su juego y volvió a gozar del fútbol sutil -y, por momentos, exquisito-que puede dar Riquelme; sin embargo, se produjo un hecho inesperado, impensado, intempestivo y con alguna dosis de agresividad escondida detrás de algún pedido de explicaciones por la actitud de asumió Bianchi días pasados, cuando en rueda de prensa informó que a fin de año no iba a renovar el contrato que lo liga al club.
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Obviamente, la noticia, más allá de caer como una bomba tanto en los seguidores boquenses como en los dirigentes, produjo la sensación de un «crack» institucional, tanto que el fútbol pasó a segundo plano. Antes de la iniciación del partido con Lanús, hubo varias emisoras radiales que se apresuraron a mantener conversaciones con Maradona, que se encuentra en Cuba. Desde las tribunas, recibió el aliento del sector de socios y de la popular que da a espaldas al Riachuelo y un llamativo silencio de la tribuna que ocupa habitualmente «la 12».
Sin embargo, el tema hizo eclosión en la habitual conferencia de prensa que se realizó una vez terminado el partido. Bianchi explicó que era su intención «hablar del partido...» y que de ninguna manera iba a hacer alusión «a la determinación tomada y a su contrato». En esos momentos, hizo su irrupción en el estrado el presidente de Boca, Mauricio Macri, tal vez como una necesidad de aclarar algunos escritos periodísticos y los insultos que en la cancha tenían como destinatario (casi en exclusividad) al tesorero Orlando Salvestrini.
La locución de Macri no terminó ahí: «Por el bien de Boca, necesito que digas las cosas como son, porque se publicaron muchas cosas y quiero que le aclares la situación a la familia de Boca». Bianchi respondió que lo escuchaba como presidente del club, pero recalcó que «tomó la situación -simplemente-de no prolongar su contrato».
Ante la insistencia de Macri para que explique las razones a tomar la determinación, era evidente que Bianchi se iba incomodando cada vez más y, como el titular de Boca repetía que «lo que estaba haciendo no correspondía», el técnico se levantó y tomó el camino a los vestuarios, dejando visiblemente desairado a Macri, quien, luego de unos momentos de desconcierto, retomó la charla con la gente de prensa para seguir dando explicaciones.
En realidad, una serie de situaciones que indican que este enfrentamiento (que hasta ayer parecía un mero anuncio) ha tomado otros cauces. Luego del entredicho, se reunió la comisión directiva en pleno, porque se habla de que el alejamiento puede realizarse antes de fin de año y, obviamente, antes de cumplir con el compromiso con el Bayern Munich en Japón.
Por las dudas, ya comenzaron a echar a rodar nombres. Se habla de Oscar Tabárez, Miguel Brindisi, Manuel Pellegrini, Daniel Passarella y de Diego Maradona (en ese orden). Demasiadas cosas para una simple tarde de domingo de fútbol.
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