El chileno Salas va en busca de Lucho González, luego de convertir el único gol de River, que lo posiciona como líder de su grupo y con grandes chances de alcanzar el primer puesto.
El triunfo de River lo lleva a comandar la zona con comodidad y alcanzar el pase a la siguiente ronda de esta edición de la Copa Libertadores. En verdad, fue para el que puso más, trabajó mejor y expuso mejores argumentos.
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Los dos se conocían y desde hace apenas una semana. La gente de River sabía que no podía descuidar sus espaldas ( defensivamente hablando); y la del Tolima, que no podía dejar resquicios en su defensa, porque podía ser letal. Se sabía que River juega a todo o nada, a riesgo de pasar algún sofocón por la velocidad de los colombianos. Tolima es un equipo peligroso en el contraataque y se mueve en bloque. El técnico García había anticipado una modalidad original: jugar un 4-1-4-1. Mentiroso a todas luces porque una vez que Rojas y Tuzzio se sumarana Gallardo (eje motor del equipo) y Coudet (por derecha) el juego se podía inclinar en favor de River. Como lo fue con un centro que salió de los pies de Coudet y que Lucho González envió a la red tras un cabezazo con previo pique en el suelo. River tenía más fútbol, más rotación a pesar de que Mascherano y Montenegro aparecían con cuentagotas, por lo que Salas debía debatirse en soledad.
Cuando Tolima se dio cuenta de que en defensa también River daba ventajas, se fue a ataque y golpeó, pero dicen que el fútbol es una sábana corta: de contraataque Salas dibujó una gran jugada, la pelota dio en el palo y Gallardo desvió, de manera increíble. Luego, unas pocas oportunidades de los dos lados, pero la historia ya había sido escrita.
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