27 de junio 2005 - 00:00

Vélez es un justo y anticipado campeón

El Torneo Clausura se definió en sus dos extremos. Vélez es el campeón y Almagro acompañará a Huracán de Tres Arroyos en el descenso al Nacional B. Las únicas expectativas que presenta la última fecha son saber si Olimpo o Argentinos Juniors jugará la promoción junto a Instituto y si River o Racing logrará la quinta plaza para la Copa Libertadores de América, aquella que obliga a una eliminatoria previa. El triunfo de Vélez ante Estudiantes y la derrota de Racing frente a Banfield definieron el título, mientras que el triunfo de Olimpo ante Almagro condenó a estos últimos al descenso directo. El partido entre Independiente y Arsenal fue reprogramado para mañana a las 16 como consecuencia de la muerte del arquero juvenil del equipo de Avellaneda, Emiliano Molina.

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Lucas Castromán, Leandro Gracián y Rolado Zárate festejan la actuación del campeonato luego del triunfo conseguido por Vélez ante Estudiantes.
Es un justo campeón. Lo demostró ayer frente a Estudiantes y a lo largo de todo el torneo. Vélez fue el mejor equipo de la temporada y, esta vez, no dejó escapar la posibilidad del título como lo hizo en el torneo Apertura, cuando la derrota de Newell's le daba la oportunidad de festejar.

Ahora, se coronó faltando una fecha y sin dejar ninguna duda. Lo vapuleó a un Estudiantes, hasta la semana pasada candidato, que intentó armar un cerco defensivo que Vélez desbarató en nueve minutos.

Mientras Vélez festejaba, Racing penaba
ante un Banfield que volvió a mostrar el oficio de equipo complicado capaz de amargar al más encumbrado. El primer gol que se gritó cronológicamente en la tarde fue el de Banfield, porque los partidos empezaron con 12 minutos de diferencia. Así, cuando Sanguinetti con un cabezazo venció la mala salida de Lucchetti, Vélez y Estudiantes iban todavía cero a cero, y ese gol tranquilizó al equipo de Liniers, porque hasta allí el partido era parejo.

Vélez empezó a mostrar sus credenciales de campeón cuando quebró el cerrojo de mediocampistas defensivos de Estudiantes y ocupó campo contrario.

Jonás Gutiérrez por derecha y Marcelo Bravo por izquierda empezaron a generar desbordes, y los espacios fueron apareciendo. El primer gol llegó después de una pelota parada, como más les duele a los «técnicos trabajadores» como Merlo; el segundo fue un contraataque muy bien llevado por Gracián y definido con categoría por Rolando Zárate; y el tercero, una jugada individual de Castromán. Es decir, que hubo goles para todos los gustos y no hubo más porque los delanteros de Vélez no se lo propusieron, ya que la defensa de Estudiantes dio todas las ventajas.

En Banfield, Rivarola ponía primero al juvenil Maximiliano Morález y, después, a Martín Cardetti, pero Racing no encontraba la forma de atacar. Seguía siendo Banfield el mejor de los dos. Con Bilos y Andrizzi como motores de juego y con un Barijho que creaba peligro permanentemente.

A Simeone lo traicionaba su temperamento y terminaba expulsado por doble amonestación después de una falta innecesaria en la mitad de la cancha. Banfield manejaba el partido y estaba más cerca del segundo gol que Racing del empate. Tanto, que a Barijho le anularon uno por posición adelantada.

Estudiantes se debatía, y Merlo hacía ingresar a Maggiolo y Senger para tratar de revertir la historia.

Vélez graduaba sus fuerzas y manejaba la pelota. Estudiantes no encontraba ni los espacios ni la pelota y se debatía en sus propias imprecisiones. No había vuelta atrás.

Racing terminó 8 minutos antes que Vélez y, a partir de entonces, lo que se vivió fue ansiedad. Vélez ya era campeón, pero sus hinchas se querían meter en la cancha para festejar antes de que Gustavo Bassi diera el pitazo final. Hubo un simpatizante que saltó de la platea, y la Policía Federal lo detuvo antes de que pisara el césped. Eso desalentó a los demás, y el partido terminó con normalidad.

Vélez fue el mejor equipo de la temporada y merecía este campeonato. En el torneo Apertura, con Alberto Fanessi como técnico, se le escapó por falta de experiencia de sus jugadores y por aquel error fatal de Sessa ante Arsenal. La llegada de Miguel Russo le dio la tranquilidad que le faltaba y la madurez para «manejar los partidos». Su principal acierto fue poner a Lucas Castromán de delantero, pero también recuperó futbolísticamente a Leandro Gracián. Fue un equipo combativo en defensa con mucha velocidad por los dos costados, que tuvo fútbol en los pies de Gracián y contundencia con Castromán y Rolando Zárate. Un gran campeón con el mérito dobleque nueve de sus once jugadores titulares surgieron de las divisiones inferiores.

Vélez logró su sexto campeonato en su historia. Desde aquel torneo Clausura 1998 con Marcelo Bielsa como técnico que no lograba este halago. Fue un campeón contundente y justo que no dejó margen de dudas.

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