17 de octubre 2005 - 00:00

Vélez ganó en la agonía del partido y acortó diferencias

El partido llegaba a su fin, y Leandro Gracián saca el remate que se convierte en el gol con el cual Vélez le ganó a Arsenal.
El partido llegaba a su fin, y Leandro Gracián saca el remate que se convierte en el gol con el cual Vélez le ganó a Arsenal.
Cuando el empate parecía «cosa juzgada», Vélez sacó un triunfo «de la galera» y sigue de cerca a Boca en la punta de la tabla.

El partido fue parejo y más luchado que jugado. Vélez tuvo la mala suerte de perder por lesión a sus delanteros en el primer tiempo. Primero se fue Lucas Castromán con un esguince de tobillo y después Claudio Enría con una contractura. Por eso, su técnico, Miguel Angel Russo, tuvo que improvisar un esquema con dos enlaces y Mauro Zárate como única punta.

Arsenal armó un esquema 4-4-2, tratando de trabar la pelota en la mitad de la cancha y aprovechar la velocidad del uruguayo Píriz Alves como carta ofensiva, acompañado por el hábil Tabares y por las proyecciones por los costados de Mannara y de Llama. Con ese esquema le complicó el partido a Vélez y le creó situaciones de gol en la misma proporción que el rival.

Vélez tuvo en Gracián y en Ocampo a sus conductores, pero le faltó peso ofensivo para definir las jugadas que éstos creaban. Mauro Zárate se movió en el centro del área y fue anulado por el ugandés Sekagya.

Hubo un tiro de Gracián en un poste y, por el otro lado, un mano a mano de Tabares con Sessa, que el delantero desperdició en forma increíble al desviar el remate final, y muy poco más.

El técnico de Arsenal hizo ingresar a Raymonda por Mannara para arriesgar un poco más en ofensiva, pero con el correr de los minutos realizó el « contra cambio» al poner al mediocampista Caffa por el delantero Tabares.

Russo, por su parte, sin delanteros en el banco de suplentes (porque ya los había puesto), arriesgó adelantando a Ocampo y a Centurión y después retrasándolos para armar una línea de cinco mediocampistas. Las intenciones de no arriesgar por parte de los dos eran evidentes, y parecía que el empate no se modificaba. Sin embargo, cuando se jugaban dos minutos de tiempo adicional (Sergio Pezzotta había dado tres) Leandro Gracián recogió un rebote en la puerta del área y con un zapatazo de derecha clavó la pelota en el ángulo izquierdo dejando sin chances a Dreer. Vélez se llevó un triunfo que no esperaba, sobre todo por cómo se había desarrollado el partido, pero que lo pone a la expectativa del título, a sólo un punto de Boca.

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