A más de un mes de haber comenzado el período extraordinario en el Congreso convocado por el Presidente, el Senado no tuvo ningún trabajo legislativo y sólo realizó su sesión preparatoria -obligatoria por reglamento- para ratificar autoridades, en medio del curioso quiebre del bloque cristinista. Mañana, y horas antes de que Alberto Fernández active un nuevo ciclo ordinario, Diputados buscará “salvar” a la Casa Rosada e intentará ir al recinto para sancionar la nueva -y demorada- moratoria previsional.
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Diputados empuja sesión para salvar las extraordinarias
El Frente de Todos quiere sancionar la nueva -y demorada- moratoria previsional. Confía en sentar a toda su bancada y en la eventual ayuda del interbloque federal.
Alberto Fernández tuvo que prorrogar -meses atrás- la moratoria hoy vencida, y de allí la necesidad de la Cámara baja de avanzar con la ley. En el Senado, el proyecto del cristinismo fue acelerado en modo “Flash” por Juliana di Tullio, quien criticó en junio pasado la insistencia opositora “en cuanto a preguntarle al ministro de Economía -en ese entonces, era Martín Guzmán- por el costo fiscal”. En esa línea, aseguró que el mismo será “de 0,02% este año y 0,3% el próximo”, y disparó: “Es insignificante, pero para endeudarse en 50.000 ‘palos’ -en referencia a millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional- no pidieron ninguna aparición en este Congreso”.
Semanas después, la Oficina de Presupuesto del Congreso dejó claro en un informe: “Se estima que para el primer año de aplicación de la medida el impacto fiscal sería de 0,27% del PBI, llegando durante el segundo año a 0,42% del PBI”. Es decir, muy alejado de lo expuesto y defendido por Di Tullio en la Cámara alta.
En la Cámara baja, un sector de Juntos por el Cambio presentó un dictamen de minoría para rechazar la moratoria y, en cambio, ofrecer prestaciones en relación con los años de aportes realizados.
Un detalle de la ley kirchnerista es que da luz verde a un permiso para que cerca de 850.000 trabajadores en actividad puedan adelantar cuotas y lleguen, al momento de retirarse, sin deudas previsionales. De allí los reclamos y pedidos que hicieron en varias ocasiones la jefa de la ANSeS, Fernanda Raverta, y la presidenta de Diputados, Cecilia Moreau.
En el Senado, el proyecto fue avalado por la peronista anti-K de Córdoba Alejandra Vigo, quien se unió días atrás al espacio “federal” de cuatro legisladores del Frente de Todos que se “separaron” de la bancada cristinista. De allí la posibilidad concreta de que la iniciativa sea sancionada gracias al aporte que haría el interbloque “federal”, que maneja el diputado Alejandro “Topo” Rodríguez.
La sesión de mañana se da en medio de una fuerte puja entre el kirchnerismo y el macrismo por el juicio político contra la Corte Suprema. A diferencia de Juntos por el Cambio, el interbloque que preside Rodríguez fue mucho más contundente al rechazar el proceso. No obstante, dicha bancada considera que el bloqueo al recinto estaría cerca de su fin.
El kirchnerismo agregó, para la sesión de mañana, el proyecto el proyecto de digialización de historias clínicas. Fue impulsado por la titular de la comisión de Salud, la socialista Mónica Fein, quien integra el interbloque federal.


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