El grupo BISA (Bemberg Investments SA), el fondo de inversión de la familia Bemberg, tiene hasta las primeras semanas del año próximo para desprenderse de todas las empresas de las que es accionista. Se trata, entre otras, de la fábrica de pinturas Colorín -comprada hace algunos años a la venezolana Corimon en u$s 3,5 millones-, de la firma de ropa interior femenina Caro Cuore, de la distribuidora de materiales para la construcción Barugel & Azulay, de la Terminal 5 del Puerto de Buenos Aires y de Papel Misionero.
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De hecho, una versión del mercado indica que Barugel & Azulay, que compite con Blaistein (todavía de The Exxel Group) por el liderazgo en el sector más alto de ese negocio, ya habría sido vendida al megagrupo francés Saint Gobain, dueño en la Argentina de VASA ( Vidriería Argentina SA), Saint Gobain Abrasivos, Saint Gobain Calmar (que produce válvulas expendedoras), y Placo Argentina, entre otras.
La salida de estas empresas por parte de los ex dueños de Cervecería y Maltería Quilmes (CMQ) da para pensar que esta histórica familia decidió desprenderse de todos sus activos y negocios en la Argentina. Como se recordará, hace un par de semanas y por amplia mayoría, los descendientes de Otto Bemberg -el inmigrante suizo fundador del emporio que lleva su apellido-decidieron ejercer su «put» contra InBev y adelantar en tres años la venta de la mayor cervecera del país.
Sin embargo, fuentes cercanas a la familia explican que, en su gran mayoría, las diversas ramas de los Bemberg ya han partido del país hace décadas, tanto en lo físico como en lo económico. La única rama que quedaría en el país es la que encabeza Carlos Miguens, hijo de la cineasta María Luisa Bemberg y actual presidente (hasta dentro de dos semanas) de QUINSA, el holding dueño de CMQ.
En este sentido, la versión indica que Miguens, a quien le quedará una fracción de los u$s 1.200 millones que cobrará la familia por la venta de Quilmes a los belgo-brasileños, ya está «mirando» nuevos negocios en el país.
Propósito
Las fuentes también explican que BISA fue creado como un «private equity fund» en 1995, con un plazo máximo de diez años. O sea, que su propósito era la compra de empresas, agregarles valor y posteriormente venderlas en ese lapso. Dado que el vencimiento del fondo se produjo a principios de 2005, y que las condiciones para desprenderse de las empresas adquiridas no eran las ideales, sus socios se dieron dos años más de plazo adicional, que vencen justamente en enero de 2007. Para entonces todas las participaciones que tiene BISA en empresas locales habrán pasado a otras manos, y no puede descartarse que sea Miguens quien tenga interés en quedarse con alguna de ellas.
Las mismas fuentes agregan que, pasados doce años de constituido el fondo, en el seno de la familia se comenta que «si hubiéramos puesto la plata en un banco todos estos años el resultado habría sido más o menos el mismo», lo que en otras palabra podría traducirse como «tan mal no nos fue, considerando lo que pasó en el país en ese lapso».
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