A la partida de Esso del país se le sumaría Shell
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Para otros analistas, la políticade precios prácticamente congelados para los combustibles que aplica el gobierno desde que asumió, fue restándole interés a Exxon en la Argentina, pero no sería la única causa.
Dentro de un proceso global de fuerte disminución del número de estaciones de servicio, Esso fue la que más bocas de expendio perdió en los últimos doce años. En 1995 tenía 1.033 estaciones de servicio y, a fines de 2006, unas 490, de las cuales alrededor de 90 son propias y el resto de terceros. En cuanto a su participación en el mercado, ronda actualmente 12%.
También hay quienes enmarcan la decisión dentro de una estrategia empresaria de privilegiar las oportunidades de inversión en la búsqueda y extracción de petróleo y gas, por la escasez de reservas a nivel mundial y su ubicación en países conflictivos como los de Medio Oriente.
En ese sentido, la Argentina parece ya no ser interesante, y predomina la opinión de que, en pocos años más, el país deberá volver a importar petróleo y gas. Si bien Esso siempre tuvo poca actividad exploratoria y de extracción en nuestro país.
Según otras opiniones, ésta es una época de mucho movimiento a nivel mundial en relación con los activos energéticos y hay interesados en invertir en este sector, por lo cual si una multinacional quiere dejar un mercado que no le resulta relevante, el actual parece ser el mejor momento.
Por último, también se considera que si Exxonmobil hubiera querido quedarse en la Argentina, se trata de una compañía con respaldo suficiente para soportar la actual política de precios, sobre todo tratándose de una inversión que estaría ya amortizada y considerando que la exportación de naftas y la venta de lubricantes, le dan cierto equilibrio positivo en las cuentas locales. Asimismo, la relación de Esso con el actual gobierno nunca entró en niveles conflictivos.
Distinta es la situación de Shell, enfrentada con el gobierno desde marzo de 2005 cuando, tras un aumento de precios, el presidente Néstor Kirchner convocó a no comprarle ni una lata de aceite. Ahora, la empresa está acusada en la Justicia por presunto desabastecimiento de gasoil, con pedido de captura para sus directivos.
Ayer, el presidente de Shell Argentina, Juan José Aranguren, admitió ante una consulta periodística que podría seguir el mismo camino de su competidora Esso, y abandonar el país. El directivo recordó que «hace dos o tres años, cuando arreciaban los rumores sobre que Shell estaba vendiendo sus activos en América latina, nosotros dimos la cara y aclaramos que eso era cierto, pero que íbamos a permanecer en algunos países de la región, entre ellos la Argentina». «Ahora, no podemos decir qué va a pasar en el futuro, eso es algo incierto», concluyó.
Esso opera en la Argentina desde 1911 cuando empezó actividades de refinación en Campana como Standard Oil, de la que es sucesora. En 1999 se fusionó con Mobil a nivel mundial, y actualmente es la mayor petrolera privada del mundo, aunque es superada en cantidad de reservas por empresas estatales de Medio Oriente. Comercializa combustibles en unos 100 países y cuenta con 35.000 estaciones de servicio, y explora y extrae petróleo y gas en alrededor de 40 países, con una producción en 2006 de unos 150 millones de metros cúbicos del primero, lo que equivale a más de tres veces la producción anual argentina.




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